fotoeweb_040202
Singapore Airlines - A great way to fly

 

itb2011
Swiss - einfach fliegen

 

Rafting Erlebnis verschenken

 

  La Columna de Javier

Javier_Gonzalez_Moral02       Javier González Moral:
Periodista nacido en Argentina, ha desarrollado su carrera periodística fundamentalmente en medios españoles.
Antes de ingresar en Radio Nacional de España, en 1983, trabajó en Radio Cadena Española y el diario Pueblo.
En Radio Nacional de Espania fue corresponsal en Buenos Aires, México y Berlín.
Como enviado especial ha cubierto numerosos acontecimientos en diversos países del mundo, especialmente en América Latina.
Cubrió la caída de Moburu en el Congo, el huracán Katrina en Nueva Orleans, los disturbios en la periferia de París hace dos años y dos elecciones presidenciales en EEUU.

viernes 21 de septiembre de 2007

HORAS DIFICILES PARA MUSHARRAF

Al cabo de 8 años en el poder, el general Pervez Musharraf se encuentra en su momento más complicado. Está pendiente de que la Corte Suprema decida si se puede presentar a las elecciones y renovar su cargo. Y la oposición, tanto los islamistas como los partidos tradicionales, han tomado la iniciativa y las calles de todo Paquistán.

El general que en 1999 dio un golpe de Estado incruento contra Nawaz Sharif, pretende lograr la reelección sin dejar el uniforme en el armario. Y quiere conseguirlo antes de que las elecciones generales previstas para comienzos del próximo año cambien la composición del parlamento nacional y las cámaras regionales, que se constituyen en colegio electoral y eligen al presidente. Ahora mismo las fuerzas le serían favorables, cosa que no puede asegurar después de las elecciones.

Lo que suceda en Paquistán nos interesa a todos. Es uno de los países musulmanes más grandes, con 190 millones de habitantes. Se encuentra en la frontera con Afganistán y sirve de retaguardia a los talibanes que recobran fuerzas y asedian tanto al gobierno afgano de Karzai como a las fuerzas de la OTAN. En sus madrasas se forman cientos de miles de niños y adolescentes que engrosarán las fuerzas jihadistas. Y se trata de una potencia regional y nuclear que, 60 años después de su independencia, sigue en conflicto abierto con la India.

Hasta los atentados del 11 de septiembre Musharraf apoyó a los talibanes. Desde entonces los ha combatido con mayor o menor convicción y eficacia. Hasta la toma de la Mezquita Roja de Islamabad, por parte de radicales cercanos a al-Qaeda, que sería asaltada el 10 de julio con la muerte de la menos un centenar de personas. Esto le ha valido la declaración de guerra por parte del propio Bin Laden. Pero no fue el único revés de los últimos tiempos. La Corte Suprema revocó la decisión presidencial de remover a Iftikhar Chaudhry, presidente del Tribunal Supremo. Y deportó sin contemplaciones a Nawaz Sharif, el ex primer ministro que él mismo derrocó, después de que la justicia autorizase su regreso del exilio.

Musharraf se presenta como el único que puede contener el islamismo. Y Occidente se encuentra ante un dilema ya conocido: apoyar a un dictador que supuestamente es útil a sus intereses o alentar la recuperación de la democracia. En las elecciones del 2002 los islamistas solo consiguieron el 11 % de los votos, pero todo indica que el respaldo ahora será mucho mayor.

El peor de los escenarios sería que el general-presidente decrete el estado de emergencia, anule las elecciones y se mantenga por la fuerza en el poder. Una alternativa que muchos analistas ven como posible, sobre todo si la Corte Suprema negara a Musharraf el derecho a presentarse como candidato a las elecciones presidenciales.

Viernes 31 de Agosto de 2007

Guatemala, Campaña Sangrienta

Guatemala celebrará elecciones generales el próximo 9 de septiembre. Desde el pasado mes de mayo, medio centenar de personas ligadas política o familiarmente a alguno de los 14 candidatos, han sido asesinados. El socialdemócrata Álvaro Colom, favorito en las encuestas, denunció 15 bajas en sus filas.

No es un fenómeno nuevo. Cuando Guatemala recuperó la democracia (1986), después de varias décadas de sangrienta guerra civil, la herencia que dejaron sucesivos gobiernos militares, cuyas dictaduras se cuentan entre las más sangrientas del continente,. Fue la violencia y la impunidad. Solo el año pasado fueron asesinadas 6.000 personas. En la campaña electoral de hace cuatro años cayeron 28. Traficantes de droga que intentan infiltrar a todos los partidos y antiguos paramilitares se suman a los delincuentes comunes, pero todos con un enorme grado de ferocidad en sus acciones.

El ex general Otto Pérez Molina, 57 años, figura en segundo lugar en las encuestas y por tanto disputaría la segunda vuelta con Colom. Graduado en la Escuela de las Américas (la escuela de los dictadores), se da por seguro que estuvo en nómina de la CIA. Fue jefe del G-2, la inteligencia militar, cuya sede estaba en el cuarto piso del Palacio Nacional y que fue la verdadera máquina del terror durante la dictadura. Fue también comandante de la base de Quiché, la zona donde más se sufrió la guerra (1960-1996), y donde el ejército usó la táctica de tierra arrasada y aldeas estratégicas.

No hay que olvidar que los militares guatemaltecos son, probablemente, los primeros en América Latina en recurrir de manera sistemática a la desaparición forzada de personas. Método que empezaron a usar el 6 de marzo de 1966, cuando fueron ejecutados clandestinamente más de 30 miembros y simpatizantes del Partido Guatemalteco del Trabajo (comunista), incluyendo a su líder, Víctor Manuel Gutiérrez.

Pérez Molina tomó el relevo del ex general Efraín Ríos Montt en su intento de poner a un general ligado con el pasado en el Palacio Nacional. Incluso heredó el apoyo incondicional de la creciente comunidad evangélica del país, que tenía en Ríos Montt un furioso predicador, al mismo tiempo que ejercía la presidencia de facto.

Pérez Molina se retiró del ejército en el 2000 y fundó el Partido Patriota. Se autoproclama como el “general de la paz”, aprovechando que fue uno de los firmantes de los Acuerdos de Paz, en nombre del ejército. Y promete acabar con la violencia en seis meses si gana las elecciones. Naturalmente, el método es la mano dura. Para ello recurriría al ejército, durante los tres primeros años de su eventual mandato, mientras se reestructura la corrupta Policía Nacional Civil, fruto de los Acuerdos de Paz.

También se presentará en estas elecciones Rigoberto Menchú, Premio Nobel de la Paz 1992, que aspiraría a ser la primera mujer indígena en ser presidenta en América Latina. Pero, más allá de su buena voluntad y su falta de recursos, está hundida en las encuestas. Al punto que ya declaró que después de las elecciones se dedicará a fortalecer el movimiento político Winap, un partido indígena del que será secretaria general.

Las esperanzas que trajo el fin del conflicto armado, se han visto frustradas, igual que pasó en otros países de América Central. Guatemala sigue siendo un país profundamente desigual y con un 80 % de su población viviendo en la pobreza.
 
Amnistía Internacional** ha denunciado que millones de guatemaltecos están atrapados en un círculo de pobreza, violencia, discriminación e impunidad. Y esta parece ser, lamentablemente, la perspectiva para Guatemala después de estas elecciones.

Amnistía Internacional**

Miles de personas siguen en paradero desconocido en todo el mundo

Desaparecer” es perderse, desvanecerse, dejar de ser. Pero las personas “desaparecidas” no se han esfumado sin más. Alguien, en algún lugar, sabe lo que les ha ocurrido. Alguien es responsable.

Las desapariciones forzadas no son un hecho del pasado. Siguen produciéndose en países de todo el mundo, como Argelia, Colombia, Nepal, Rusia, Sri Lanka o la antigua Yugoslavia, por mencionar sólo algunos. Estados Unidos, en ocasiones con la complicidad de otros gobiernos, ha sido responsable de la desaparición forzada de personas detenidas en el contexto de la “guerra contra el terror”. Quienes cometen estos crímenes lo hacen con casi total impunidad.

Cada desaparición forzada viola un amplio espectro de derechos humanos: el derecho a la seguridad y a la dignidad de la persona, el derecho a no ser víctima de tortura u otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, el derecho a unas condiciones de reclusión humanas, el derecho a la personalidad jurídica y otros derechos relativos a las garantías procesales y la vida familiar. En última instancia, puede constituir una violación del derecho a la vida, ya que es frecuente que las personas sometidas a desaparición forzada sean víctimas de homicidio.

Así sucedió en Colombia, donde 60 paramilitares apoyados por el ejército secuestraron el 14 de enero de 1990 a 43 personas de la comunidad de Pueblo Bello (departamento de Antioquia), al parecer en venganza por el robo de unas cabezas de ganado pertenecientes a un jefe paramilitar. Las 43 personas secuestradas fueron llevadas a una finca, donde con toda probabilidad fueron ejecutadas. De camino a la finca, los paramilitares pudieron pasar sin problemas por un control del ejército, a pesar de que, según los informes, se oían gritos procedentes de los camiones.

Tras su exhumación, seis de los cadáveres fueron identificados como víctimas de los secuestros de Puerto Bello. La suerte de las otras 37 personas sigue sin conocerse. Varios paramilitares fueron condenados a prisión por matar a las seis personas identificadas, pero los autores y responsables de la desaparición forzada del resto han quedado impunes.

En enero de 2006, la Corte Interamericana de Derechos Humanos concluyó que el gobierno Colombiano no había cumplido con su obligación de garantizar los derechos de las personas afectadas. La Corte expresó claramente que consideraba que las fuerzas armadas estaban implicadas en el caso y concluyó que el Estado era responsable de fomentar el desarrollo de las estructuras paramilitares y de crear, por tanto, una situación de riesgo para la comunidad de Puerto Bello.

En diciembre de 2006, las Naciones Unidas adoptaron un contundente tratado de derechos humanos, la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, cuyo objetivo es evitar las desapariciones forzadas, establecer la verdad cuando se producen, castigar a sus autores y proporcionar reparación a las personas sometidas a desaparición forzada y a sus familias.

La comunidad internacional debe asegurarse ahora de que la Convención se ratifica y se aplica eficazmente en todo el mundo

miércoles 15 de agosto de 2007
La vuelta de Noriega

El general panameño Manuel Antonio Noriega, que entre 1983 y 1989 fue el hombre fuerte del país (aunque nunca fue presidente, utilizó figuras de paja), está preparando su salida de la cárcel de Florida donde pasó los últimos 17 años de su vida. Condenado a 40 años en los EE.UU. bajo los cargos de narcotráfico, saldrá de prisión al cumplir más de dos tercios de condena y gracias a su buena conducta.

El próximo 24 de agosto un juez norteamericano deberá decidir si lo libera el 9 de septiembre o lo extradita a Francia, donde fue juzgado y condenado a 10 años de prisión por lavado de dinero. En caso negativo podría volver a Panamá, donde también tiene una condena pendiente (aunque por su edad la purgaría en su casa) o ir a un tercer país.

La vuelta a Panamá es complicada para el gobierno. Muchos temen su archivo, con dossieres comprometedores sobre muchos personajes políticos. Además tiene todavía un importante apoyo entre los sectores más desfavorecidos de la población (40 % de la población está bajo el nivel de la pobreza).

La historia de Noriega, hoy con 72 años, es la de uno de los protagonistas de la convulsa historia centroamericana de los años ´70 y ´80. Había sido jefe del G2, nombre que recibía la inteligencia militar durante el gobierno del general Torrijos. Posteriormente sería el jefe de las Fuerzas de Defensa (ejército) y a la muerte de Torrijos controló además el Partido Revolucionario Democrático.

Desvirtuó la revolución torrijista (“dictadura con cariño”, según una curiosa definición). Hombre sin escrúpulos, fue agente de la CIA, aunque sería mejor decir que fue doble o triple agente: tenía buenos contactos con el régimen cubano y con el Mossad. Estableció sólidas relaciones con los sandinistas y con el cártel de Medellín. De todos se aprovechó, actuando según su conveniencia. Y, sobre todo, de acuerdo al mejor postor.

Franklin D. Roosvelt fue el autor de aquella famosa frase: “sí es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”, referido al primero de los Somoza. De Noriega, el presidente Reagan y luego Bush padre podrían haber dicho lo mismo. Lo utilizaron mientras les servió, en los años convulsos de las guerras de Centroamérica. Los archivos demuestran que negoció con Oliver North incluso el asesinato de la cúpula del gobierno sandinista, a cambio de limpiar su imagen ligada al narcotráfico.

Pero llegó un momento en que a EE.UU. le resultó un estorbo. Tras la devolución del canal mediante los acuerdos Torrijos-Carter (1977) y, sobre todo, después de la muerte del carismático general, los norteamericanos pensaron que Panamá debía tener un gobierno civil, naturalmente favorable a sus intereses.

En 1984 Noriega permite unas elecciones que oficialmente ganó Nicolás Arditto (“Fraudito”) Barletta, que debe renunciar ante el clamor popular de fraude. Tras otra serie de episodios político-militares que sería farragoso detallar, las elecciones de 1989 dan la victoria, aparentemente arrolladora, al opositor Guillermo Endara. Pero Noriega anula el proceso, lo que colma la paciencia de Washington.

Además la prensa de EE.UU. empezó a hablar de sus relaciones con el Cártel de Medellín. Ya en 1978 el agente de la DEA, Avelino Fernández, denuncia sus conexiones con el narcotráfico. Después, Pablo Escobar se refugiaría en Panamá tras ordenar el asesinato del ministro colombiano de Justicia, Rodrigo Lara Bonilla, lo que inició el narcoterrorismo. Noriega también permitió que se instalara en la selva del Darién un gran laboratorio para producir cocaína. Esta relación duró hasta que la ambición del panameño se hizo insoportable para los narcos.

Las cuatro razones que el presidente Bush da para ordenar el derrocamiento de Noriega mediante una invasión que bautizó como Causa Justa, fueron: salvaguardar la vida de los ciudadanos estadounidenses en el país (tras algunos confusos incidentes en los que murió un marine norteamericano); defender la democracia y los derechos humanos; combatir el tráfico de drogas; y respaldar el cumplimiento del Tratado Torrijos-Carter, alegando que Noriega amenazaba la neutralidad del Canal.

No se ha podido establecer un balance de víctimas de la invasión norteamericana. Una cifra de muertos en la que coinciden diversas fuentes es la de 3.000, entre ellos el fotógrafo del diario español El País, Juantxu Rodríguez. La invasión provocó enormes daños materiales, incluyendo la destrucción del barrio del Chorrillo. Pero sobre todo, confirmó nuevamente la odiosa imagen imperial de los EE.UU., cuando se estaba produciendo el desmoronamiento de la Unión Soviética. ¿Quiso el gobierno de Washington capturar a Noriega o reafirmar su hegemonía continental? Las dos cosas, pero sobre todo la segunda.

El Panamá de hoy, presidido por Martín Torrijos, hijo del general, es muy distinto del que dejó Noriega. Aunque algunos de sus hombres lograron reinsertarse. El caso más notorio es el del actual ministro de Obras Públicas, Benjamín Colamarco, que fue jefe de los Batallones de la Dignidad, grupo paramilitar norieguista que aterrorizaba a la oposición. No obstante el país ha dejado atrás esa época turbulenta. Vive cierta euforia económica, con un crecimiento estimado en el 2007 del 6,6 %, solo detrás de Argentina y Trinidad y Tobago en la región. Además ha recuperado su puesto como floreciente centro financiero internacional. Y ve como el turismo se convierte en una nueva e importante fuente de ingresos.

Y aunque Daniel Ortega haya vuelto a la presidencia de Nicaragua y Oscar Arias a la de Costa Rica, es evidente que la región es también muy distinta a la de las guerras de décadas pasadas.

miércoles 25 de julio de 2007
Carta de un General Israeli

Jerusalén.- Moshe Yaalon es un general del Ejército israelí en retiro, antiguo jefe del estado mayor, que hoy publica una carta abierta al enviado del Cuarteto, Tony Blair, en el diario ᄡariv. Considero interesante hacer una reseña como aporte para entender el conflicto, con tantas aristas, intereses y enfoques. Afirma, por ejemplo, que es falsa la idea de que la solución al conflicto palestino-israelí es la condición para estabilizar Oriente Medio. Hay otros conflictos en la zona, añade, que no tienen nada que ver, como el que enfrenta al Islam jihadista con Occidente, a chiítas y sunnítas, persas y árabes, árabes nacionalistas e islamistas, etc.

Segunda idea: mucha gente en Occidente e incluso en Israel afirma que para solucionar el conflicto israelí-palestino se requiere concesiones territoriales por parte de Israel. En la situación actual, en la que el Islam jihadista es la fuerza emergente en la lucha contra Israel y Occidente, cualquier concesión isralí, territorial o de otro índole, en el marco de un acuerdo o hecho de forma unilateral, será el viento que hinche las velas del Islam jihadista. Estas concesiones no solo no ayudará a resolver el conflicto, sino que solo servirán para exacerbarlo. Lo probaría la retirada unilateral israelí de Gaza y del sur del Líbano.

No se entiende que el conflicto en la región no es territorial sino ideológico y que no se derrota una idelogía con concesiones territoriales. Una prueba es el fracaso de este enfoque antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando se intentó enfrentar de esta manera la ideología nazi.

El centro del problema entre israelíes y palestinos reside en que ningún liderazgo palestino está preparado para reconocer el derecho de los judíos a un estado, dice también este general israelí.

Una sociedad que inculca a su gente la cultura de la muerte es una sociedad con un mecanismo de autodestrucción. Véase sino Gaza. El movimiento nacional palestino es el movimiento nacional que ha recibido y recibe aún la mayor cantidad de apoyo político y financiero en el mundo, con estos resultados. ¿Qué han hecho los palestinos con los 7.000 millones de dólares que recibieron en los últimos años?, se pregunta el general israelí.

Propone Yaalon una estrategia de largo aliento que, básicamente, se aboque a reformas educativas, políticas y económicas, que puedan crear una sociedad civil que santifique la vida antes que la muerte, que defienda los derechos humanos y las libertades, que desarrolle una clase media y no una élite corrupta y millonaria. Y sugiere que no se gaste el dinero fortaleciendo a Abu Mazen (Mahmud Abbás, presidente palestino) ni a sus fuerzas de seguridad.

Para neutralizar el problema de los refugiados, por medios humanitarios, propone la creación de un fondo internacional que otorgue a cada familia una suma de dinero de entre 100.000 y 200.000 euros, a cambio de que renuncien a su estatus de refugiados.

En definitiva, afirma que el principal problema en la zona es el que enfrenta al Islam jihadista con Occidente. Y la ideología del jihadismo, asegura, no puede ser derrotada sin derrotar antes a los regímenes y organizaciones que la apoyan y alimentan.

lunes 23 de julio de 2007
La Dificil Tarea de Blair

Jerusalén.- Algunos hablan de misión imposible. En la historia hay ejemplos de conflictos que han durado décadas y hasta siglos. Pero lo que no se puede negar es el reconocido entusiasmo y optimismo de Blair. Ni tampoco su éxito en otro conflicto que se enquistaba sin soluciones, como el de Irlanda del Norte.

Pero, efectivamente, el de Oriente Medio es la madre de todos los conflictos. Un primer dato a tener en cuenta es que actúa con un mandato reducido, el que le otorgó el Cuarteto, y que se reduce a cuestiones técnicas. Se le ha encargado la tarea de apoyo y fortalecimiento de la Autoridad Palestina y sus instituciones.

Aunque Blair seguramente querrá jugar un papel más activo, desde el punto de vista político y diplomático, los EEUU quieren tener el control absoluto sobre el desarrollo de los acontecimientos. E Israel no quiere intermediarios con los palestinos a la hora de negociar los asuntos de fondo: fronteras, estatus de Jerusalén y refugiados.

Está además el espinoso asunto de Hamas. El Cuarteto no quiere hablar con ellos e Israel lo consideraría inaceptable. Hamas ha pasado de rechazar el nombramiento de Blair (se mostraron indignados al considerarlo demasiado identificado con Bush), a advertirle que si los ignora su misión perderá credibilidad. Es más, Hamas dice ahora querer hablar con el ex primer ministro británico.

Pero el Cuarteto pretende justo lo contrario: anular la influencia de Hamas, para lo cual tienen que sostener a Mahmud Abbas y hacer creible y viable un gobierno palestino en Cisjordania. Unicamente la necesidad urgente de evitar una catástrofe humanitaria que ya es una realidad en Gaza, podría llevar a alguna forma de contacto con Hamas.

En cualquier caso Tony Blair está en una fase muy inicial de su trabajo. Este primer viaje a la zona es exploratorio. Viene a escuchar y a empezar a ganarse la confianza de las partes. Y uno de sus principales aliados va a ser Shimon Peres, otro incorregible optimista, dispuesto también a saltarse las reglas y los mandatos.

Claro que a Blair lo pueden neutralizar mucho más fácilmente. Que se lo pregunten si no a James Wolfensohn, que solo duró 11 meses en el mismo puesto (lo dejó en abril del 2006), y que en una reciente entrevista con el diario israelí ᄡaretz reconoció que su principal enemigo fue el gobierno de los EEUU.

sábado 14 de julio de 2007

Shimon Peres

A sus 84 años años, Shimon Peres fue tres veces primer ministro y ministro de casi todo, incluyendo las decisivas carteras de Exteriores y Defensa. Su carrera en la Knesset o parlamento comenzó en 1959. Es decir, lo había sido todo excepto presidente. A partir de este 15 de julio será el 9º jefe de Estado de Israel.

A pesar de su dilatada carrera política, se le considera el gran perdedor. Siempre que fue Primer Ministro lo fue por un acuerdo de rotación o por la muerte del titular. Llevó al fracaso al Partido Laborista, en cinco elecciones. En su primer intento para ser presidente, perdió hace siete años. Y en el 2005, fue derrotado también en las elecciones internas de su partido. Pero no hay duda de que Shimon Peres, nacido en Bielorrusia como Shimon Perski, es uno de los personajes más emblemáticos de la historia del moderno estado de Israel.

Participó en la guerra de la Independencia y en sus comienzos recibió la protección de David Ben Gurion. Como ministro de Exteriores, fue el gran negociador de la Paz con los Palestinos. Esto le valió el premio Nobel, compartido con Rabin y Arafat, tras la firma de los Acuerdos de Oslo de 1993. Y en el ministerio de Defensa, a través de diversos cargos, edificó la impresionante capacidad militar del país y convirtió a Israel en una potencia nuclear. Hace menos de dos años abandonó el Partido Laborista y se unió a su archienemigo político, Ariel Sharon, que también había roto con los suyos para fundar el partido Kadima.

Un reciente editorial (14 de junio) del diario israelí Ha´aretz, decía que a pesar de no estar en el mejor momento de su carrera política, Peres sigue siendo un invitado bienvenido de presidentes y líderes de todo el mundo, conoce cómo abrir puertas, impulsar iniciativas, apagar fuegos. Y que el gobierno debiera ser lo suficientemente inteligente para aprovecharse de esto. El cargo de presidente es en Israel fundamentalmente representativo, pero la larguísima experiencia de Peres teñirá sin duda el cargo y hará más difícil la labor de su primer ministro.

Shimon Peres, que acabará su mandato cuando tenga 91 años, es el último representante en activo de la generación que fundó el Estado de Israel.

Creado por Javier González Moral, a las 16:58 0 comentarios    Vínculos a esta entrada
Etiquetas: Israel, Oriente Medio

jueves 12 de julio de 2007

Líbano, un año después

Jerusalén.- Nunca estuvo el sur del Líbano (y, por tanto, el norte de Israel), tan seguro como estos últimos meses. Treinta y cuatro días de guerra, 1.200 muertos y el posterior despliegue de los cascos azules de la ONU, dan una tranquilidad a Israel que, sin embargo, es absolutamente engañosa.

En efecto, Hezbollah sigue asentado en el sur del Líbano y se rearma. Ni el ejército libanés ni las fuerzas de la ONU pueden impedir el continuo flujo de armas procedentes de Siria e Irán. Líbano, además, está inmerso en una gravísima crisis política interna. El gobierno del primer ministro Fouad Siniora, no ha logrado imponer su autoridad en el conjunto del país y Hezbollah amenaza con un asalto al poder o un gobierno paralelo. Y lo que quizás es peor, al-Qaeda ha puesto un pie en el país a través del grupo Fatah al-Islam.

En Israel, la conducción de la guerra fue muy resistida. El llamado informe Winograd, en sus conclusiones provisionales, culpa al primer ministro, Ehud Olmert, al ministro de Defensa y a los responsables militares, de una mala gestión y planificación. La ministra de Exteriores, Tzipi Livni, compañera de gabinete y de partido del Primer Ministro, llegó a pedir la dimisión a Olmert.

La sensación que existe en Israel es que todos los frentes están como una olla a presión. La prensa no hace más que hablar de la posiblidad de una nueva guerra con Siria, impaciente por la devolución de los Altos del Golán ocupados por Israel en 1967 y anexados en 1981. Y en Gaza, Hamas sigue día a día atacando territorio israelí, como hacía Hezbollah desde el sur del Líbano.

Pero en la segunda guerra del Líbano se jugó algo más que un conflicto regional. Con el título de “Entonces... ¿ganamos?”, Ben Caspit publica hoy un análisis en el diario israelí Ma´ariv, en el que sostiene que Europa y Estados Unidos se movilizaron porque saben que si una fuerza pro-iraní (Hezbollah), toma el poder en el Líbano y al mismo tiempo se produce la retirada norteamericana de Iraq, se alentará el colapso de un islam moderado en Oriente Medio y la toma del poder por parte de los extremistas: “los egipcios, los jordanos, los saudíes, los israelíes, los americanos, los franceses, los británicos, los libaneses moderados, los estados del Golfo y todos los que apoyan la paz y la cordura en la región, se encuentran en un mismo bote que hace aguas”.

Y todo esto, además, con perspectivas de cambio político. Tanto Siniora, en el Líbano, como Olmert, en Israel, tienen las semanas contadas.

Creado por Javier González Moral, a las 9:23 0 comentarios     Vínculos a esta entrada
Etiquetas: Israel, Líbano, Oriente Medio, Siria

 

lunes 25 de junio de 2007
Kircher ya tiene adversario

No será candidato a las elecciones presidenciales de octubre, pero Mauricio Macri es ya el principal adversario del presidente Kirchner en la arena política, cómodamente dominada en los últimos años por el presidente argentino. La elección de Macri como futuro jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires (alcalde, intendente) y, sobre todo, la contundencia de su triunfo (60,9 % en la segunda vuelta), lo convierten en el hombre que ejecutará el diseño de la oposición.

Macri ha conseguido vencer y convencer a un importante porcentaje de votantes que no pueden ser identificados con la derecha tradicional. Con una considerable fortuna personal, procedente de una familia de empresarios que prosperó con la dictadura y con el menemismo, Mauricio Macri ha sabido presentarse como una derecha no tradicional. A ello contribuyó de forma muy importante la elección de Gabriela Michetti como su compañera de fórmula. Una mujer que, desde su silla de ruedas, ha sabido no solo humanizar al candidato; también le ha dado un contenido al programa de gobierno que por sí solo Macri no podía hacer creíble.

Ricardo López Murphy, el fugaz ministro de Economía de Fernando de la Rúa, era hasta ahora el claro favorito de la derecha pura y dura. Pero será el futuro alcalde de Buenos Aires el que tenga la principal responsabilidad de ungir al candidato que enfrente a Kirchner, no importa cuál de los dos sea el candidato presidencial. Elisa Carrió, por la izquierda, el citado López Murphy, por la derecha, y el respetado Roberto Lavagna, gestor de la recuperación económica argentina hasta que se peleó con Kirchner, se disputan este espacio opositor.

Si no lo pierde la ambición, Macri debería cumplir su mandato completo como intendente de la capital argentina, marcando diferencias con la clase política tradicional. Es decir, haciendo una buena gestión, combatiendo de frente la corrupción y cumpliendo su programa, que no es el tradicional de la derecha.

La ciudad de Buenos Aires, contrariamente a la provincia, fue siempre esquiva al peronismo. Pero hasta la debacle del presidente de la Rúa (2001), era terreno de la UCR (Unión Cívica Radical). Con Macri el centro derecha pone un pie en un distrito de importancia. Y puede constituirse en el núcleo de oposición al kirchnerismo, no tanto en las elecciones de octubre como en las siguientes

 miércoles 13 de junio de 2007
Se busca: general Iturriaga Neumann

Chile.- En 1987, un militar represor, el mayor Ernesto "Nabo" Barreiro, disparó la primera rebelión de los carapintadas en Argentina, con su negativa a presentarse a los tribunales que investigaban los horrores cometidos en el campo de concentración conocido como La Perla, en la provincia de Córdoba. Sería la primera asonada, complicando el primer gobierno de la democracia, de Raúl Alfonsín. Conmocionó la vida nacional y condicionaría al gobierno al punto tal que el mismo hombre que ordenó iniciar los juicios contra los principales responsables de la dictadura, acabó dictando las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.

En Chile, 20 años después, el general Eduardo Iturriaga Neumann se declara en rebeldía al no aceptar ir a la cárcel para cumplir una pena de cincos años y un día que le impuso un tribunal por el secuestro (y desaparición) del militante del MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionario), Luis Dagoberto San Martín Vergara, en 1974. Pero las circunstancias son absolutamente diferentes a las que vivía Argentina. Un día después de su paso a la clandestinidad, el hecho era recogido en el informativo de TVN (canal estatal), casi al final de su edición del mediodía. En La Tercera, ocupaba la página 18, compartiendo espacio con los obituarios o esquelas.

Pero el caso no es menor. El general Iturriaga fue jefe del Departamento Exterior de la DINA, los servicios secretos de Pinochet. En esa época, era conocido con el alias de "Don Elías". Como tal, está también imputado en el asesinato del general Prats y su esposa en Buenos Aires (30 de abril de 1974), y la justicia italiana lo condenó por el atentado contra Bernardo Leighton y su esposa en Roma (5 de octubre de 1975). Hay, además, un pedido de captura del juez Baltasar Garzón.

En el vídeo que Iturriaga hizo llegar a los medios informativos chilenos, asegura que fue sometido a un indebido proceso, "al igual que aproximadamente 500 integrantes de las FFAA (...) ante la mirada complaciente del gobierno". Con esto, el general represor intentaría provocar la adhesión de otros militares.

Iturriaga está amparado por la Coperffa (Coordinadora de organizaciones de personal en retiro de las FFAA), un lobby que bajo el lema de "Libertad a nuestros prisioneros", está destinado a reivindicar la dictadura pinochetista y a respaldar a los militares perseguidos judicialmente por los crímenes cometidos entonces. Sus acciones pueden verse en la página web del  Movimiento Diez de Septiembre (por la víspera del golpe militar del ´73).

Pero, como decía al principio, en el Chile de hoy no hay espacio para asonadas. Y el destino de Iturriaga Neumann será el Penal Cordillera, donde lo esperan antiguos compañeros en la DINA como sus antiguos jefes, Manuel Contreras y Pedro Espinoza , además de otros conocidos represores.

sábado 9 de junio de 2007
La vuelta de Fujimori

Cuando Alberto Fujimori dio el autogolpe del 5 de abril de 1992, uno de sus objetivos fue ajustar cuentas con su antecesor, Alan García. Tan claras estaban sus intenciones que éste pasó a la clandestinidad, huyó del país y tuvo que soportar un largo exilio.

Pero las cosas han cambiado mucho y la política exige a veces olvidos y cambios inesperados. La recomendación de la fiscal de la Corte Suprema de Chile, Mónica Maldonado, a favor de la extradición de Fujimori, supone para García un contratiempo. Puede complicarle internamente su relación con el post-fujimorismo, liderado por su hija Keiko Sofía, vital para el presidente que no cuenta con la suficiente mayoría en el Congreso.

Con 15 parlamentarios (encabezados por Keiko Fujimori, la diputada que mejor votación consiguió en las pasadas elecciones), Alan García y Fujimori tienen algo que ahora le une, su oposición al militar ultranacionalista Ollanta Humala, principal fuerza de oposición. Por eso, el eventual regreso de Fujimori a Perú, enfrentando a la Justicia, pondría a prueba la alianza política entre el APRA, el partido oficialista, y Sí Cumple, nombre que agrupa a los seguidores del Chino, como todo el mundo llama en Perú al extraditable ex presidente.

Si finalmente se produce la extradición, Fujimori deberá enfrentar dos causas relacionadas con los Derechos Humanos, como las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta, y otros nueve relacionados con corrupción. Las evidencias encontradas por la fiscal fueron demoledoras, según propia confesión.

Buena ocasión para un reencuentro con la justicia peruana que en el ´92 fue depurada por el propio Fujimori. Todavía recuerdo la tanqueta que durante semanas se instaló el mismo 5 de abril del ´92 en la escalinata del Palacio de Justicia, frente al hotel Sheraton. Fue, quizás, la mejor imagen para entender lo que Fujimori pretendió con su acción: instaurar un gobierno sin ningún control, para hacer y deshacer en el terreno político y también para que su grupo y su alter ego, Vladimiro Montesinos, llevaran a cabo sin problemas su labor de rapiña.

Para todos habría sido mejor que Fujimori siguiera en Japón. No solo para Alan García; a Chile, que oficialmente enfoca el problema como un caso estrictamente judicial, también le habría evitado enfrentar una cuestión que puede irritar a su vecino. Y esto en un momento en el que las relaciones bilaterales vuelven a sufrir algunas sacudidas derivadas del problema fronterizo.

 

jueves 31 de mayo de 2007

Chavez, otra vez

Con el cierre de Radio Caracas Televisión, el gobierno de Hugo Chávez parece haber completado el camino para convertirse en un régimen totalitario. El llamado Cuarto Poder era el único que todavía escapaba a su alcance, aunque lo venía sometiendo a un acoso sistemático, que ha terminado en derribo.

Argumentar que RCTV había apoyado el intento de golpe de abril del 2002, cuando desde entonces no hubo ninguna acusación judicial ni contra el canal ni contra sus directivos, invalida la acusación. Curioso argumento, además, para alguien que entra en la vida política de Venezuela dando un golpe (fallido) contra un gobierno democrático, el 4 de febrero 1992.

El otro argumento, el de que símplemente el Estado decidió no renovar la licencia de RCTV, oculta la verdadera razón: Chávez quiso eliminar una voz crítica, la del único canal con alcance nacional, dando un castigo ejemplarizante y lanzando un mensaje claro a los otros medios. De hecho el presidente venezolano no perdió el tiempo, con esta advertencia a Globovisión: "Ustedes vean hasta dónde van a llegar, les recomiendo que miren bien hasta dónde van a llegar". En una clara reacción de manual, Chávez habla a sus bases de supuestos enemigos de la patria y conspiraciones en su contra, apuntando directamente a este otro canal, que tiene solo alcance en Caracas.

El otro gran canal privado, Venevisión, ha sido domesticado. Su propietario, Gustavo Cisneros, pactó con el gobierno y puede seguir emitiendo a pesar de que su licencia también caducaba en la misma fecha. Hoy es un canal oficialista, con menos entusiasmo que los oficiales (incluyendo Telesur), pero que puede convertirse en lo que fue Televisa mexicana durante el gobierno del PRI.

Pero el zarpazo contra RCTV es solo la cara más visible de este afán de conseguir un gran aparato de propaganda, único y excluyente. Vaya como ejemplo el cerco en torno al diario Tal Cual, que dirige Teodoro Petkoff, ex guerrillero (en los ´60), dos veces candidato presidencial de la izquierda y ex ministro de Rafael Caldera. Este mismo año, un tribunal de menores imponía una multa de 18.600 dólares (unos 14.000 euros) por una carta abierta que se publicó en noviembre del 2005, en la que el humorista Laureano Márquez pedía a la hija menor del presidente que hiciera entrar en razón a su padre para que fuera más tolerante con la oposición. El tribunal consideró que el texto atentaba contra el honor y la reputación de la menor. Por cierto que la hija menor de Chávez fue la responsable de que se modificase la bandera nacional y que el propio presidente confesó (en un Aló Presidente) que consultaba con su hija para tomar algunas decisiones políticas.

Cabe recordar que el Poder Judicial ya estaba en manos de Chávez, sobre todo después de diciembre del 2004, cuando se amplió en más del 50 % los miembros del Tribunal. Naturalmente, todos los nuevos integrantes responden fielmente al presidente. Y no hay que olvidar que el Legislativo no existe: tras la última reelección de Chávez, la Asamblea Nacional, donde todos sus integrantes son oficialistas, decidió otorgar al presidente poderes extraordinarios para que gobierno por decreto, sin tomarse la molestia de pasar las leyes por el parlamento.

Pero eso no es todo, el control político llega incluso a las FFAA, que tras un largo proceso de depuración, son ya un claro instrumento en manos del presidente. Vaya como muestra el último botón: se impone el saludo de "patria, socialismo o muerte" entre los uniformados. La denuncia, formulada por la oposición, fue desmentida por el ministro de Defensa, pero Chávez dejó las cosas en su sitio. Después de negarlo por su parte, añadió: "Ellos lo hacen porque saben que el único camino para que haya patria es el socialismo (...) A la oligarquía le pica cuando los cadetes venezolanos dicen patria, socialismo o muerte".

jueves 17 de mayo de 2007

Argelia: Lecciones de las urnas

Argel.- El sistema político argelino, formalmente pluripartidista, mostró en las elecciones legislativas de este 17 de mayo sus grandes limitaciones. La apatía general se refleja claramente en el índice de participación, pese a la intensa propaganda oficial animando a votar. El atentado de la víspera en Constantina sirvió al gobierno para decir que acudir a las urnas era votar por la democracia y contra el terrorismo. Pero lo que alentó el abstencionismo no fue ni el llamamiento al boicot de la rama magrebí de Al Qaeda ni el miedo al terrorismo; fue, simplemente, hastío ante una clase política que, esencialmente, sigue siendo la misma desde que el país accedió a la independencia, desconfianza ante la limpieza del proceso y rechazo a la corrupción que encarnan estas élites políticas.

Son los jóvenes, mayoría en el país (el 66 % tiene menos de 30 años), los que sufren especialmente la frustración del desempleo y la falta de horizonte, y los más desilusionados con el sistema. La bonanza petrolera ha permitido que Argelia haya reembolsado casi la totalidad de su deuda externa y que sus reservas, a fines del año pasado, llegaran casi a los 80.000 millones de dólares. Pero los beneficios no llegan al pueblo y hay dudas sobre la voluntad de reorientar la renta petrolera hacia una inversión productiva.

La vieja guardia del ex partido único FLN (Frente de Liberación Nacional), que luchó por la independencia, está al borde de su vida útil. Y los militares, que integran el apartado anterior y siguen siendo el verdadero poder (político y económico), suscitan distinto grado de rechazo. Quizá se salva el presidente, Abdelaziz Buteflika, reelegido en abril del 2004 para un segundo mandato de 4 años, pero que está enfermo. Y que se beneficia de una intensa propaganda oficial en la televisión oficial, la única, que sigue sus pasos momento a momento, con una veneración más propia de una dictadura.

Participaron en las elecciones 24 partidos. Pero, junto al FLN, solo RND (Asamblea Nacional Democrática), escisión desde la tecnocracia del anterior, tiene un grado de representación importante, aunque no le hace sombra al FLN. El principal partido de la oposición, el Frente de Fuerzas Socialistas, fuerte sobre todo en la Kabilia, rehusó participar por segunda ocasión consecutiva, al considerar que no había transparencia en el proceso. La herencia del FIS, el ilegalizado Frente Islámico de Salvación (desde que ganó las elecciones de 1991), se la disputan sin mucho éxito algunos pequeños partidos, domesticados y cooptados por el gobierno.

En los próximos años Argelia se enfrentará a la necesidad de llevar a cabo un cambio político genuino. Si el azote del terrorismo no vuelve a cruzarse en el camino de este país, donde una vez se habló de socialismo árabe y que hoy está en el punto de mira de Al Qaeda para desestabilizar el norte de África y amenazar las puertas de Europa.

martes 8 de mayo de 2007

LA ERA DE SARKO

Francia se dispone a iniciar una nueva etapa política marcada por la personalidad de su nuevo presidente, Nicolas Sarkozy. En las últimas décadas se han sucedido presidentes con fuerte personalidad, de la talla de De Gaulle, Mitterrand y Chirac. Sarkozy es de la misma estirpe, diferencias ideológicas aparte: pretende ejercer todo el poder que le confiere la presidencia de la República, que es mucho.

En 1976, un todavía joven Jacques Chirac dimitía como primer ministro ante el presidente Giscard, porque éste se inmiscuía en su labor y no le dejaba ninguna posibilidad de iniciativa. Sarkozy va a ser un presidente de esta especie. Tiene ambición de llevar a cabo un cambio profundo en Francia y es un hiperactivo que no conoce descanso. Y aunque fue Ségolène Royal la que habló de la necesidad de fundar una VI República, va a ser Sarkozy quien produzca el cambio sin necesidad de una nueva denominación.

Sus dos peones para manejar la República parece que van a ser su amigo François Fillon, que se espera sea designado primer ministro, y Claude Guéant, jefe de campaña y futuro secretario general del Elíseo. Pero nadie en Francia duda que las decisiones las tomará el presidente con su ya tradicional vehemencia.

Las primeras declaraciones de Sarkozy como presidente electo tuvieron un carácter conciliador, pero nadie debe llamarse a engaño. Alguno de sus enemigos insistieron en la campaña en su carácter brutal. Incluso antiguos aliados, como el que fuera ministro delegado para la Igualdad de Oportunidades, Azouz Begag, tienen anécdotas al respecto.

Y aunque parece imposible que pueda suceder en la Francia de las libertades, también se teme que pueda resentirse la libertad de prensa. Sarkozy sabe presionar a los periodistas, conoce a los patrones de los medios importantes y es amigo de casi todos. De hecho, Vincent Bolloré, millonario que controla Havas, el canal de televisión Direct 8 y algún periódico gratuito, le prestó el barco para que descansara tras las elecciones y su avión privado para trasladarse a Malta.

Es indudable que la victoria de Sarkozy fue contundente y que millones de franceses confían en que haga lo que prometió en la campaña. Pero también es cierto que va a encontrar fuertes resistencias. En primer lugar de los sindicatos, que en Francia son fuertes y combativos. El nuevo presidente quiere imponer nuevas normas para servicios mínimos en las huelgas de transporte público e imponer la votación secreta después de los 8 días de huelga. Es una vieja obsesión de Sarkozy, si recordamos las imágenes de cuando era joven de pelo largo, encabezando manifestaciones contra las huelgas de entonces.

Y no hay que olvidarse de las banlieu, los barrios periféricos de las grandes ciudades, que en el otoño del 2005 estallaron y expresaron su cólera de manera violenta. Los habitantes de estas zonas desfavorecidas, pero a un tiro de piedra de la Francia opulenta, todavía recuerdan la actuación de Sarkozy, entonces ministro del Interior. Refiriéndose a los revoltosos, habló de la racaille (escoria, gentuza), pero los habitantes del suburbio, con mayoría de jóvenes de origen magrebí o subsahariano, lo entendieron como un insulto colectivo.

Los socialistas, entretanto, deberán encontrar una salida a la crisis, después de perder por tercera vez consecutiva su carrera a la presidencia. Los llamados elefantes no lograron impedir la candidatura de Ségolène Royal, pero la derrota en las urnas plantea la clásica pregunta: qué hacer. El partido está fuertemente dividido y enfrentado, con Fabius defendiendo un giro a la izquierda y Strauss-Kahn hacia el centro. Ségolène, que mostró en campaña sus debilidades, quiere profundizar la renovación de la izquierda, pero puede ser víctimas de los enemigos que dejó en el camino hacia la candidatura; y puede asumir los enemigos de su marido, François Hollande, patrón del PS.

Lo que está claro es que Francia va a dar que hablar con Sarkozy

lunes 30 de abril de 2007
Turquía y sus Generales

  En 1960 el ejército turco dio un golpe de Estado y ahorcó a tres ministros. Veinte años después otro golpe solo acabó con el internamiento de algunos políticos. Después vendrían otras dos intervenciones, la última en 1997, que son considerados como "golpes blandos". Ahora, con la posibilidad de que la presidencia de la República sea asumida por un islamista (aunque moderado), ha vuelto a remover las aguas y en una evidente presión política recuerdan al primer ministro Erdogan que las Fuerzas Armadas son incondicionales defensoras del laicismo.

  El ejército turco es el segundo más grande de la OTAN. Y el principal defensor del Estado laico, amenazado desde que las elecciones del 2002 fueron ganadas por el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP). Este partido se define como una formación demócrata conservadora, pero sus orígenes están en una formación islamista ilegalizada.

  El gobierno de Tayyip Erdogan puede exhibir en su haber un intento indudable por responder a las normas que la Unión Europea exige para iniciar negociaciones sobre una posible adhesión de Turquía a la UE. Y cuenta con logros económicos notables. Pero también es un gobierno islamista en el que todas las esposas de ministros llevan velo, prohibido por ley en Turquía, tanto en la función pública como en la Universidad. Y esto cambia radicalmente el carácter laico del Estado turco, tal como lo fundó Kemal Ataturk.

  La posibilidad de que los principales poderes del Estado (ejecutivo, Parlamento y Presidencia) caigan en manos de islamistas, ha disparado las alarmas. Militares, jueces, universitarios, son muchos los que engrosan las gigantescas manifestaciones contra la candidatura (única en presentarse) de Abdullah Güll, brazo derecho de Erdogan y el rostro amable del islamismo turco. Para los militares, los islamistas son la mayor amenaza estratégica para el país.

  La presidencia de la República, conviene recordarlo, es un cargo cargado de simbolismo, que puede vetar leyes, influir en nombramientos y cargar con la representación de ese estado laico del kemalismo.

  La democracia tiene sus reglas y es evidente que Erdogan ganó las elecciones. También es cierto que el candidato a la presidencia saldría con el respaldo parlamentario que exige la ley. Pero también cabe preguntarse, ¿hay que intervenir para poner coto al islamismo? No hay una sola respuesta, sobre todo porque Turquía no es Irán ni Afganistán ni Paquistán. Y aunque el avance del islamismo es evidente, la sociedad turca es muy distinta.

El ejército turco es el guardián del laicismo, cosa que nos puede despertar simpatía. Pero este mismo ejército tiene sus puntos negros, muy preocupantes, como la lucha contra los kurdos del PKK, con enormes abusos a los derechos humanos. A todos nos debe asustar un golpe militar. Y no hay que olvidar lo que sucedió en 1992 en Argelia, cuando el gobierno anuló las elecciones legislativas que ganó el FIS (Frente Islámico de Salvación): más de 150.000 muertos en una década y un desarrollo inesperado del islamismo radical en un país que llegó a hablar de socialismo árabe.

  Ambos bloques, el laico y el islamista, deben encontrar una solución. No hay que olvidar que en el artículo número 2 de la Constitución define a la República turca con características como democrática y secular. La posición pública del ejército sería inaceptable en cualquier estado democrático (por ejemplo de la Europa a la que quieren ingresar), pero también es cierto que el islamismo puede desfigurar las características particulares del Estado turco. Y Erdogan y el AKP deberían intentar consensuar un candidato a la presidencia.

  Un columnista del diario Hurriyet, Tufan Turenc, escribió recientemente: "Si el AKP continúa con su mentalidad, esta vez no serán las Fuerzas Armadas las que den el golpe en Turquía, serán las fuerzas desarmadas las que lo harán en las urnas". De hecho, lo mejor que podría pasar en esta crisis es que se convoquen elecciones anticipadas, que descompresionen el ambiente político y definan un nuevo mapa político.

jueves 12 de abril de 2007
Argelia vuelve el terrorismo?

Los atentados de Argelia y Marruecos demuestran que se ha puesto en marcha una nueva fase en la ofensiva terrorista de la red Al Qaeda. Y ponen de manifiesto, sobre todo, el fracaso de la política de apaciguamiento del presidente argelino, Buteflika, respaldada por un referéndum en septiembre del 2005. Iniciativa que pretendía poner fin a uno de los más sangrientos conflictos recientes, con unos 200.000 muertos en solo una década, la de los ´90.

Desde febrero del 2006, más de 2.000 presos islamistas fueron liberados gracias a la oferta del gobierno de otorgar el perdón a los terroristas que depusieran las armas, siempre que no tuvieran manchadas las manos de sangre. Pero corren informaciones en Argelia de que son numerosos los arrepentidos que han vuelto a las andadas.

Junto a ellos, se estaría incorporando una nueva generación de jóvenes desocupados, tradicional cantera del terrorismo islamista. Según el diplomático Juan José Escobar Stemmann, las bases hay que buscarlas entre los totalmente excluidos de la sociedad y carentes de un sentimiento de pertenencia nacional. Entre ellos estaría Abdel Qahar, uno joven de 20 años, hijo de Alí Belhadj, uno de los primeros líderes (junto a Abasi Madani) del islamismo argelino. Belhadj empezó como imán de la mezquita del barrio popular de Bab El Oued, en Argel, y fue número 2 del FIS Frente Islámico de Salvación), el partido que ganó las elecciones de 1992, anuladas por los militares.

Recuerdo un viaje a Argelia después de una revuelta popular, que coincidió con el comienzo del movimiento islamista. Alí Belhadj era entonces un joven imán vigilado por el régimen. El intento de asistir a la oración de los viernes en su mezquita acabó la breve detención de este periodista y un colega turco.

En ese entonces se daba, como ahora, una enorme desesperanza por el futuro. Los jóvenes tenían dos opciones en su vida: ver pasar las horas sentados en la vereda de su casa o acudir a la mezquita, donde al menos se les ofrecía una mínima posibilidad de socialización. Al volver a sus casas podían ver todos los canales de la televisión francesa, con un mundo inalcanzable. Su realidad cotidiana era radicalmente distinta. En ese preciso momento, por ejemplo, era imposible conseguir cosas tan elementales como pilas ("este año no llegaron", me dijeron) o neumáticos para sus autos. Y hubo varias revueltas por la falta de pan o harina para fabricarlo.

Esta nueva ofensiva terrorista y la sumisión de los islamistas del norte de África a Bin Laden (el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate acaba de ser absorbido por Al Qaeda), marca un cambio cualitativo. Ya no solo se trata de tumbar al "régimen corrupto del ELN" argelino, sino de imponer un estado islámico en el norte de África. O, de creer el último comunicado, en las tierras que van de Jerusalén a Al Andalus (la España ocupada por los árabes entre el 711 y 1492). Y su fanatismo llega a usar el suicidio, cosa desconocida hasta ahora en los fanáticos argelinos.

Hay quien señala que estamos ante acciones desesperadas de los terroristas frente al éxito que estarían teniendo las operaciones del ejército, pero esto parece una interpretación interesadamente optimista. El diario argelino L´Expression  sostiene que da la impresión de que la banda de Al Qaeda en el Magreb ha recibido nuevos refuerzos y equipamientos, Y que, posiblemente, está ahora encuadrada por "emires" entrenados en las técnicas del terrorismo moderno aprendidas en Afganistán.

Este mismo diario termina su editorial del jueves 12 afirmando que frente a un Magreb del terrorismo es urgente oponerle un Magreb (realmente) unido. Pero las posibilidades de enfrentar esta situación de una manera coordinada son casi nulas si tenemos en cuenta las tradicionales y profundas diferencias entre Argelia y Marruecos a cuenta del conflicto del Sáhara Occidental.

jueves 29 de marzo de 2007
Aniversario Malvinas

Argentina y Gran Bretaña están a punto de recordar el 25 aniversario del comienzo de la guerra de las Malvinas. El 2 de abril de 1982, la dictadura militar argentina que en aquél momento encabezaba el general Galtieri, invadió las islas. Una apuesta equivocada y criminal que pretendía dar aire a un gobierno que estaba en dificultades y enfrentaba protestas y movilizaciones sindicales.

El conflicto acabaría con la rendición argentina 74 días después, el 14 de junio. El saldo fue de aproximadamente un millar de muertos, unos 700 argentinos (además 350 veteranos se suicidarían después de la guerra) y 255 británicos. El desastre tuvo al menos la virtud de acabar con la más terrible de las dictaduras que tuvo Argentina.

Veinticinco años después del conflicto y 174 después de la ocupación inglesa, cabe preguntarse cómo puede mantenerse hoy esta situación tan anacrónica y excepcional. Gran Bretaña sigue apoyando incondicionalmente a los 2.900 habitantes de unas islas situadas a 8.000 millas de la metrópolis (18 horas de vuelo, vía la isla de la Ascensión), pero a solo 300 de las costas argentinas.

En 1990 ambos países decidieron reanudar las relaciones diplomáticas y cinco años después firmaron un acuerdo para la exploración y explotación conjunta de los hidrocarburos, manteniendo bajo un "paraguas" el tema fundamental de la soberanía. Un acuerdo que el gobierno de Kirchner acaba de cancelar ante la falta de acuerdo sobre el área sujeta al mismo y la decisión de los kelpers ("los que comen algas") de conceder licencias de pesca y exploración petrolífera de forma unilateral

 Esta nueva política de firmeza argentina contrasta con la de seducción impulsada por Menem y su ministro de Exteriores, Guido di Tella, que llegó a enviar a los malvinenses felicitaciones navideñas y hasta ositos de peluche (Winnie the Pooh), para sorpresa y escarnio de los destinatarios.

Los intereses económicos han sido siempre primordiales para los británicos a la hora de abordar el problema de las Malvinas (Falklands para ellos). Y esto fue así desde el mismo momento en que el capitán John James Onslow llegó a las islas con su corbeta, la Clio, e izó en su suelo la bandra británica. Era el 2 de enero de 1833, cuando Argentina aún se debatía en las guerras civiles posteriores a la Revolución que le dio la independencia. El gaucho Antonio Rivero, que trabajaba como peón en una de sus estancias, se rebelaría y logró que la bandera argentina ondease nuevamente durante 5 meses. Pero una nueva expedición británica recuperaría la plaza para His Majesty, hasta el día de hoy.

Entonces, los intereses económicos estaban ligados a la pesca de ballenas y focas. El intento de Juan Manuel de Rosas, gobernante entonces de Buenos Aires, de exigir impuestos a los barcos pesqueros (fundamentalmente norteamericanos y británicos), está de hecho en el origen de la ocupación de las Malvinas. Hoy los intereses siguen ligados a la pesca y al petróleo, aunque parecen haberse desinflado las perspectivas de encontrar crudo en la zona. Estos años de exploraciones no dieron resultados comerciales a pesar de que empresas multinacionales como Shell o Agip invirtieron más de 150 millones de dólares para perforar la plataforma submarina.

La guerra no alteró la naturaleza jurídica del conflicto. Pero los argentinos deben comprender que hay un importantísimo escollo, sin el cual no se puede comprender la actitud de Londres: los kelpers son descendientes directos de la metrópolis, "son sangre de nuestra sangre", como argumentaba la primera ministra Margaret Thatcher en su momento. No son orientales con ojos rasgados como en Hong Kong y, naturalmente, Argentina no tiene el poderío de China.

La posguerra supuso para los kelpers una nueva época signada por la prosperidad. Antes de la contienda tenían una economía basada en la cría de ovejas y la mayoría de sus habitantes trabajaban para una sola empresa. Ahora tienen una renta per cápita de 44.000 dólares (menos de 5.000 en Argentina) y han diversificado su economía. La pesca les aporta 124 millones de dólares, casi la mitad de su Producto Bruto Interno. Y el turismo es una nueva e importante fuente de ingresos, con 40.000 visitantes cada verano y 30 turoperadores europeos ofreciendo sus servicios. Con su actual status los malvinenses tienen, en definitiva, un futuro brillante que no quieren perder.

El compromiso de la metrópolis se fortaleció con la guerra y hoy el primer ministro, Tony Blair, dice que él habría hecho lo mismo que Thatcher. El gobierno británico sigue ignorando las resoluciones de la ONU que, desde 1965, dictaminó que en las Malvinas hay una situación colonial, instando a las partes a negociar. Pero en Londres insisten en que mientras los isleños lo deseen, seguirán perteneciendo al Imperio Británico.

Para Argentina es una cuestión fundamental de su política exterior. Es también una causa popular. Hasta la Constitución, en una disposición transitoria, habla de la "legítima e imprescriptible soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur", así como de los espacios marítimos e insulares correspondientes. Aunque en el mismo texto se expresa también el compromiso argentino a respetar el modo de vida de sus habitantes, hada parece más lejos que la recuperación de las hermanitas perdidas de las que hablaba Yupanqui, ni siquiera de una soberanía compartida, como se llegó a hablar antes del conflicto.

 lunes 19 de marzo de 2007
Memoria Histórica

Estos días es motivo de polémica en Chile y Perú la emisión (frustrada, de momento), de una serie documental en tres capítulos sobre la Guerra del Pacífico (1879-1884), llamada Epopeya y que enfrentó a Chile, Perú y Bolivia. La serie iba a ser emitida por TVN, Televisión Nacional de Chile (canal estatal) y contaba con el aporte de historiadores de los tres países

El presidente peruano, Alan García, presionó para que no se emitiera. El argumento, que muchos peruanos podrían ver la serie a través de la señal internacional de TVN y que ésto podría añadir tensión a unas relaciones bilaterales problemáticas, fundamentalmente por la cuestión fronteriza. La Guerra del Pacífico, también conocida como Guerra del Salitre, provocó grandes pérdidas territoriales en Perú y Bolivia, a favor de Chile.

Aunque TVN es un ente autónomo, su director es un antiguo portavoz del ex presidente Lagos. Y la sola sugerencia desde el gobierno para que no se emitiera surtió efecto inmediato. El lógico revuelo que esto ha causado llevó al canal y al gobierno a asegurar que no hay censura, y que se emitirá más adelante, seguramente este mismo año.

Lo que sorprende son dos cosas. En primer lugar que nadie haya tenido en cuenta el efecto multiplicador que la censura (de hecho) iba a tener. Una serie de televisión que, a lo sumo, podría provocar comentarios durante unos días, se ha convertido en un tema nacional (binacional, de hecho), ha consumido ya páginas y páginas de prensa y ha puesto en primer plano el problema que se quería ocultar.

En segundo lugar llama la atención que un hecho que sucedió en la segunda mitad del siglo XIX siga provocando esta polémica. Caulquiera que conozca Perú, Chile y sobre todo Bolivia, sabe que la cuestión fronteriza no ha encontrado una solución. Pero de ahí a censurar un documental televisivo, hay mucho trecho. Sobre todo porque parece que el asunto fue tratado con enorme cuidado. Se trata de una producción chilena pero los expertos de los otros países que intervinieron en el mismo han manifestado su absoluto respeto por cómo habían encarado el proyecto los productores. Es más, Bolivia, el país que salió peor parado del conflicto (perdió su litoral marítimo), sorprendentemente no dijo nada y estaría a favor de la emisión del documental.

Teniendo en cuenta la polémica que en España se desató con una cuestión similar, el de la Memoria Histócia, a propósito de la Guerra Civil (1936-1939), me sigue provocando asombro a este miedo por la historia. Está claro que no es una ciencia objetiva, pero evitar el debate, el recuerdo, siempre es la peor opción. A nadie tiene que hacer mal el conocimiento del pasado. La verdad siempre es un concepto ligado a la libertad.

Miércoles 7 de marzo de 2007
Bachelet año I

El gobierno chileno que preside Michelle Bachelet cumple un año este 11 de marzo. Seguramente lo más importante que ha pasado en este período es la muerte del general Pinochet, aunque en este tema la visión interna es claramente distinta, ya que el ex dictador había dejado ya de ser un actor político. Eso sí, cabe resaltar que la papeleta sobre cómo encarar sus funerales fue bien resulta por el gobierno.

A la hora de hacer un balance de este primer año de la primera presidente mujer que ha tenido Chile, caben varios enfoques. Desde el punto de vista económico, lo más destacado es que el crecimiento ha sido muy moderado. A falta de las cifras definitivas, se estima que ha sido del 4,2%, muy pobre para una economía como la chilena que suscita la envidia regional. Los pronósticos más optimistas hablan de que este 2007 se podría crecer entre el 5 % y el 6 %, pero dada la coyuntura internacional parece difícil.

Mucho mejor es el índice de desempleo que está en torno al 7 %. Se consolida la tendencia a la baja y al empleo de calidad. Otro dato interesante es que la Bolsa ha sido la única de América Latina, junto con la peruana, que ha registrado ganancias a pesar de las últimas debacles internacionales.

Desde el punto de vista político es de donde vienen las principales dificultades de este gobierno. Empezó con una revuelta estudiantil (la revolución de los pingüinos) totalmente inesperada. Varios casos de corrupción han sacudido también al gobierno, aunque en algunos casos eran del período anterior. Y en las últimas encuestas se ha producido un notorio descenso en el índice de popularidad, tanto del gobierno como de la presidenta. Por cierto, que la oposición de derecha también desciende en las mismas encuestas.

Un dato de las mismas encuestas es especialmente significativo: el 70 % de los entrevistados por el diario La Tercera, considera que los partidos de la Concertación (coalición de partidos que apoyan al gobierno), han colaborado poco con el gobierno de Bachelet. Es un secreto a voces que las luchas internas entre estos partidos, e incluso de facciones distintas de entre ellos, están dificultando la labor de gobierno.

¿Se podrá mantener en pie esta coalición, que ha gobernado con éxito todo el período post-dictadura? Sería el principal objetivo de este gobierno si quiere volver a derrotar a la derecha, que en las últimas elecciones arañó la victoria. Pero para eso el liderazgo de Bachelet debe ser más fuerte. Se impuso en las internas de la Concertación con apoyos al margen de los liderazgos partidarios, además del innegable apoyo del ex presidente Ricardo Lagos. Y sigue en el gobierno sin poner orden en sus propias filas.

El nuevo sistema de transportes de la capital, conocido como Transantiago, es una muestra de la falta del necesario respaldo que necesitaría Bachelet. El caos monumental que ha provocado en la ya de por sí complicada circulación de la capital chilena, ha suscitado enfrentamientos y acusaciones no solo de la derecha, sino entre distintos sectores del gobierno.

A la presidenta la quedan 3 años de gobierno, pero solo éste antes de que la campaña electoral complique la toma de decisiones. El próximo año hay elecciones municipales y el 2008 será ya un año de clara lucha por las precandidaturas. De hecho, ya se habla en los medios de la carrera presidencial y hasta un dirigente de la derecha, Pablo Longueira (UDI) ha iniciado formalmente su campaña.

El Partido Socialista, que ha aportado los dos últimos presidentes, querrá repetir. Pero la Democracia Cristiana cree que ha llegado de nuevo su momento. En cualquier caso el escenario es muy complicado, ya que las divisiones son notorias. Lo que sí es cierto es que la derecha no ha conseguido sacar ventaja de esta situación y su descenso en las encuestas así lo destaca. Esto nos indicaría que la clase política en Chile está perdiendo imagen, aunque está todavía muy lejos de otros países de la región.

jueves 1 de marzo de 2007
De Juana Chaos

La decisión del gobierno español de conceder la prisión atenuada al terrorista de ETA Iñaki de Juana Chaos, puede ser el peor error político del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Quizás comparable a la de su antecesor, José María Aznar, respecto a la guerra de Iraq. La reacción social puede provocar un costo político incalculable, aunque parece difícil que el gobierno no lo haya calibrado.

Las explicaciones dadas por el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, solo pueden convencer a los incondicionales. Decir que fue una decisión personal es tratar, inútilmente, de confundir, ya que ningún ministro toma decisiones personales. Decir que corre peligro de muerte, después de lo que se supo los últimos días, sobre todo las visitas íntimas de la novia, es tratar de imbéciles a la gente.

La hipocresía del PP, que ha lanzado toda su artillería contra el gobierno por este caso, olvidando los beneficios penitenciarios acordados al mismo personaje y a otros, no es argumento para ignorar que la gente no entiende por qué se ha tomado esta decisión. Decir que es en base a la política antiterrorista más adecuada es no decir nada. O. peor aún, ocultar mucho.

Tal como están las cosas, esta decisión pone en bandeja al PP un tema de batalla, cuando venía perdiendo toda la razón con su apoyo a las manifestaciones contra las decisiones de la justicia que dicen respetar. El gobierno puede presentar los respaldos legales que estime oportuno, pero también encontraría otros para asegurar que De Juana cumple íntegramente su pena.

Y es que no se trata de que la pena que debe cumplir no tenga nada que ver con los asesinatos que figuran en su prontuario. Que haya cumplido ya por ellos, no puede hacer olvidar la calaña del personaje. Y un gobierno tiene la obligación de estar atento al humor del pueblo, al estado de opinión general.

¿Había alguna necesidad de ceder al chantaje? Tan recientes los asesinatos de la T4 y sin una perspectiva razonable de reanudar un proceso de paz herido de muerte, ningún argumento es razonable. Y todo empuja a pensar que la iniciativa la ganó el terrorismo.

jueves 22 de febrero de 2007
Colombia, entre el narco y los paras

Si el presidente Ernesto Samper va a pasar a la historia de Colombia por haber llegado al Palacio de Nariño con la ayuda financiera del narcotráfico, Alvaro Uribe corre serio peligro de ser asociado a los paramilitares. En cuestión de días fueron detenidos 8 congresistas oficialistas (un noveno está en fuga) por financiarlos o apoyarlos; la ministra de Exteriores, hermana de uno de ellos, tuvo que dimitir; y el que fuera jefe del DAS (servicio de inteligencia) durante el primer gobierno uribista, Jorge Noguera, acaba de ser detenido ante la sospecha de que proporcionaba listas a los paras de sindicalistas y trabajadores sociales, usadas después como objetivos criminales.

Desde el comienzo de su carrera política en Antioquia (capital, Medellín) el nombre de Uribe estuvo asociado a los paramilitares, las fuerzas organizadas en los años ´80 por los terratenientes para hacer frente a las diversas fuerzas guerrilleras que controlan buena parte del territorio nacional. Promovió las milicias conocidas como CONVIVIR, una especie de cooperativa privada de seguridad, muchos de cuyos miembros fueron acusados de cometer abusos y crímenes. Otros acabaron en las Autodefensas Unidas de Colombia, nombre que se dieron los paramilitares, y que cometieron algunas de las peores atrocidades en un país donde la violencia lleva décadas instalada en sus más diversas formas: guerrilla, narcotráfico, paramilitarismo, delincuencias varias.

Uribe, un político que se impuso al margen de los dos partidos políticos tradicionales (Conservador y Liberal), consiguió ganar las elecciones con su discurso de mano dura y promesa de pacificación del país. Terminado su primer período, el año pasado logró la reelección, previa reforma constitucional. Y lo hizo no solo superando los votos de la primera elección, sino consiguiendo el record de votación en la historia de Colombia, al lograr el 62,35 % de los votos. Su discurso populista prendió y le ha permitido altas dosis de popularidad. Ya se sabe: en épocas de crisis la mano dura rinde sus frutos. Pero esta vez el escándalo puede haber llegado demasiado lejos. Y podríamos estar ante la punta de un iceberg con consecuencias imprevisibles.

Colombia es hoy el principal aliado de EE.UU. en la región. Lo es desde hace tiempo, incluso antes del surgimiento de Chávez al otro lado de la frontera. Para Washington, Colombia es pieza clave en su estrategia regional contra el tráfico de drogas y la insurgencia. Dado el deterioro que ha sufrido la relación entre EE.UU. y Venezuela, cabe pensar que Uribe seguirá disfrutando del apoyo del norte. Pero la escena política interna corre peligro de convertir en un caos esta segunda presidencia de Uribe, cuando solo ha consumido un año de los cuatro que le corresponden. Y desestabilizar un país que, pese a todo, se mantenía al margen de los avatares institucionales de otros países de la región.

viernes 16 de febrero de 2007
Reich-Ranicki

Han pasado 52 años desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, pero Alemania sigue tratando de reparar el inmenso horror que provocó el régimen nazi. El último ejemplo tiene un alto valor simbólico: el famoso crítico literario Marcel Reich-Ranicki acaba de ser investido doctor honoris causa por la Universidad Humboldt de Berlín, la misma que 69 años antes lo había rechazado por su condición de judío.

La Universidad, fundada por el sabio Wilhem von Humboldt en el siglo XIX, fue uno de los escenarios de los desmanes del Tercer Reich. Al otro lado de la calle, la famosa Unter den Linden, se perpetró la quema de libros, que ilustra la barbarie nazi.

Reich-Ranicki, unánimemente considerado como el gran crítico literario del siglo XX en lengua alemana, era hijo de una familia polaca que se había trasladado a Berlín cuando él todavía era niño. Deportado a Polonia, fue uno de los pocos sobrevivientes del ghetto, junto a su esposa. Pero toda su familia fue exterminada en Auschwitz. No pudo ingresar en la Universidad Humboldt de Berlín, donde quería estudiar filosofía, y ya nunca pudo cursar estudios universitarios.

Volvería a Berlín con las tropas que la liberaron. Después de un breve período al servicio de la diplomacia de su país de origen, Polonia, huiría nuevamente a Alemania, el de su cultura. Y allí se forjó una gran reputación. Las páginas del semanario Die Zeit y el diario Frankfurter Allgemeine Zeitung le convertirían en un crítico respetado, influyente y temido. Consiguió también trascender al gran público y alcanzó enorme popularidad en su famoso programa televisivo Cuarteto Literario que, años después, en la ZDF, repetiría pero en solitario.

Su autobiografía es un apasionante relato de vida que ilustra no solo sobre la Alemania nazi, sino también sobre la posguerra. Esos años en los que la duda sobre el pasado de cada hombre adulto se instaló sin remedio. En una entrevista con la periodista Bettina Röhl, hija de Ulrike Meinhof, Reich-Ranicki recuerda cómo la que luego sería dirigente de la RAF (Fracción del Ejército Rojo, o banda Baader Meinhof) fue la primera periodista que le preguntó sobre su experiencia en el ghetto de Varsovia. Mientras Alemania y los grandes medios le ofrecieron la gran oportunidad de convertirse en lo que fue, de escribir lo que quisiera sin límites de tiempo o espacio, su condición de judío lo aisló socialmente.

Serían necesarios muchos años, nuevas generaciones, para que las heridas empiecen a cicatrizar. Lo notable es que Alemania sigue asumiendo como país su deuda con la humanidad con gestos como el de hacer honoris causa a Reich-Ranicki.

jueves 15 de febrero de 2007
Más noticias de La Habana

Si algo enfrentó seriamente a los intelectuales latinoamericanos en las últimas décadas ha sido su posición sobre la Revolución Cubana. La mayoría de los grandes nombres la apoyó en un primer momento, aunque poco a poco fue sufriendo abandonos.

El primer episodio que produjo una ruptura importante fue el llamado "caso Padilla". Recordemos el caso: el poeta Heberto Padilla (1932-2000), había ganado en 1968 un importante premio a pesar de la oposición del régimen. Varios escritores del jurado resistieron las presiones de Armando Hart, entonces ministro de Cultura, con la anuencia de Nicolás Guillén. Pero en 1971 fue finalmente arrestado por "contrarrevolucionario". Tras un período en prisión fue obligado a una vergonzosa confesión pública dictada por la seguridad del Estado, frente a sus compañeros escritores.

"Dentro de la Revolución, todo, contra la Revolución, nada", era la doctrina oficial en ese momento. El control sobre los intelectuales lo ejercía Raúl Castro en colaboración con el director de la revista Verde Oliva.

El "caso Padilla" y la salida de Cuba del embajador de Chile, el también escritor Jorge Edwards, (en "Persona non grata" narra el caso), dividió aguas y famosos escritores del boom como Vargas Llosa rompieron con el régimen. Fue una época dura para los intelectuales críticos en la isla, mientras los de afuera vieron en algunos casos recortado su prestigio literario por razones meramente políticas.

Se conoció como "Quinquenio gris" el que va de 1971 a 1976, cuando decenas de intelectuales fueron marginados no solo por sospecha de contrarrevolucionarios (promotores de diversionismo ideológico), también fue común la acusación de homosexualidad, que entonces era un crimen.

Lo interesante hoy es que la aparición televisiva de dos conocidos censores de la época, el teniente Luis Pavón y Jorge Serguera, ha provocado un intenso debate (y rechazo) entre los intelectuales de hoy. Primero fue a través del correo electrónico, después hubo reuniones entre intelectuales y autoridades, tanto del Ministerio de Cultura como de la UNEAC, Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Se llegó a celebrar incluso una conferencia-debate en la que participaron más de 450 escritores.

Coincidiendo con la Feria Internacional del Libro, que estos días se celebra en La Habana, el escritor César López, Premio Nacional de Literatura de 1999, defendió públicamente el reconocimiento de autores considerados hasta ahora como enemigos del régimen y cuyos libros no han podido ser editados en la isla. Lo hizo en presencia de Raúl Castro y del ministro de Cultura, Abel Prieto. Y mencionó a escritores como Guillermo Cabrera Infante, Severo Sarduy, Reynaldo Arenas, Moreno Fraginals o Gastón Baquero (por cierto, extraordinario poeta que trabajó hasta su muerte en Radio Exterior de España).

Hace años esta posición no hubiera sido permitida. Sabemos que el régimen cubano sigue fiel a sus esencias, no hay cambios substanciales. Pero es extraordinario que este debate se esté produciendo, con una participación tan amplia de intelectuales que viven en la isla y sin que haya reacción negativa de las autoridades.

 

lunes 12 de febrero de 2007
Noticias de La Habana

Hace ya casi seis meses y medio que Fidel Castro se recupera en La Habana de una intervención quirúrgica de la que poco se sabe y mucho se especula. Periódicamente, el régimen emite unas imágenes de un octogenario Fidel y lanza mensajes positivos sobre su recuperación. Su hermano Raúl, que oficialmente asumió las riendas del poder, dijo el pasado sábado que sigue día a día mejorando. De creer al menos de los hermanos Castro, se le consulta, hace mucho ejercicio, tiene un teléfono al lado y lo usa bastante.

¿Ha habido un cambio con Raúl? Este pidió "discutir hasta la saciedad", aunque matizando que en el lugar adecuado, en el tiempo oportuno y de la forma correcta. A pesar de estas prevenciones, podríamos estar ante cierto aperturismo, pero de momento nada se nota.

Hablo de la cuestión con el escritor y periodista cubano Carlos Alberto Montaner, uno de las más conocidas figuras del exilio moderado, que desde hace décadas reside en Madrid. Y lo que me señala es que lo que está haciendo Fidel Castro, desde su lecho de enfermo, y simplemente con su propia presencia, es impedir que se tomen decisiones, ya que nadie quiere quedar en evidencia o sentirse desautorizado si Fidel retoma el mando. Me recuerdo el caso del dictador portugués, Oliveira Salazar, que estuvo los dos últimos años de su vida física y mentalmente impedido, pero cuya sola existencia excluyó el menor cambio.

Siempre se distinguió entre dos exilios, el radical de Miami y el moderado de otros países, fundamentalmente España. Este, por cierto, minoritario. Y también se distinguió entre la oposición en el exilio y la interior, ésta muy reducida numéricamente y con pocas posibilidades de acción. Pero a medida que se acerca el "hecho biológico", eufemismo que algunos emplean para hablar de la muerte de Fidel, es evidente que hay un acercamiento de posiciones.

Por un lado porque los exiliados de la primera hora o han muerto o tienen la edad de Castro. En segundo lugar porque hacia el exilio también partió un importante contingente de hombres y mujeres que salió de la isla por razones fundamentalmente económicas y que reconocen algunos logros de la Revolución. Y en tercer término porque casi nadie quiere ya una revancha.

Una incógnita es saber qué actitud adoptará EE.UU. si Fidel muere antes de que Bush abandone la Casa Blanca. No menor es el interrogante si el inquilino en Washington es un presidente del Partido Demócrata.

La inspiración de una transición pacífica "a la española" sería el mejor escenario. Dejando que la población de la isla sea protagonista y evitando una intervención exterior, venga ésta de Washington o de Caracas.

sábado 10 de febrero de 2007
Acuerdo en La Meca

El resultado de las elecciones legislativas de hace un año (25 de enero), que dieron la victoria al movimiento islámico Hamas, no solo fue un duro golpe a las posibilidades de un acuerdo negociado; también dio paso a un enfrentamiento armado entre las distintas facciones palestinas que ha llevado al caos sobre todo a la Franja de Gaza. Y que ha provocado 67 muertos desde el 25 de enero.

La victoria de Hamas supuso un boicot internacional de la ayuda extranjera a los palestinos, por su negativa a reconocer el derecho a la existencia del Estado de Israel, su rechazo a los acuerdos previos entre la OLP e Israel y su negativa a abandonar la violencia.

El acuerdo alcanzado en La Meca entre Mahmud Abbas, presidente palestino y cabeza de Al Fatah, y Khaled Mechaal, líder en el exilio de Hamas, y que está destinado a la formación de un gobierno de unidad nacional, no parece tener muchas perspectivas de futuro. Hamas no renuncia a la violencia; dice que respetará los acuerdos con Israel pero no se compromete a cumplirlos; y no hay reconocimiento explícito a Israel.

Esto supone una gran victoria para Hamas y el peor escenario posible. Aunque las primeras reacciones en EE.UU. y Europa son cautos, el resultado de lo negociado en La Meca no tiene nada que ver con lo que exigía la comunidad internacional: ningún gobierno palestino es aceptable si no hay un reconocimiento expreso de Israel. Y, por supuesto, tampoco puede haber un estado que recurra al terrorismo.

Lo peor de todo es que los moderados en el capo palestino se están quedando cada vez más solos. Y que la espiral de violencia sigue alimentándose de manera continua. Si faltaba combustible, ahí está la nueva crisis por las obras en la Explanada de las Mezquitas, una excusa para los radicales que dará que hablar.

En cualquier caso, ni siquiera es todavía una realidad ese gobierno de unidad nacional. Las partes se dieron nada menos que 5 semanas para llegar a un acuerdo sobre el reparto de poder. Y nada garantiza que antes se reproduzcan los enfrentamientos entre palestinos, como seguramente propiciarán los radicales, que dejen en papel mojado lo que se firmó bajo el auspicio del rey de Arabia Saudí.

miércoles 7 de febrero de 2007
Celebración en Caracas
por: Javier Gonzalez Morales

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, acaba de celebrar por todo lo alto (miles de personas desfilaron en Caracas ante un Chávez con uniforme militar de combate) el 15 aniversario del fallido golpe de Estado del hoy presidente, cuando era todavía un oficial del ejército. Una asonada que acabó con la muerte de 14 personas, entre civiles y militares, aunque la prensa de la época habló de alrededor de medio centenar.

Es cierto que el golpe del ´92 fue consecuencia de un creciente malestar popular con el gobierno de Carlos Andrés Pérez, que nada más asumir su segunda presidencia implementó una política de choque, con aumentos de precios que golpearon como nunca a toda la población, especialmente a los más desfavorecidos. En el caracazo de febrero del ´89 la gente salió a las calles para expresar también su rabia contra una clase política que consideraba ineficiente y corrupta.

Pero el rumbo de estos 9 años de gobierno chavista, refrendado en las urnas, eso sí, muestra un país en el que el autoritarismo, potenciado por el militarismo, avanza a pasos agigantados. Y en el que la situación social no ha mejorado de forma sustancial. A pesar de que el precio del petróleo de ha multiplicado varias veces, el gobierno no ha sabido aprovechar la oportunidad para plantar las bases de un desarrollo serio, prefiriendo el reparto clientelista de ayudas sociales.

Tras su reciente reelección, Chávez solicitó a la Asamblea Nacional poderes especiales para gobernar por decreto los próximos 18 meses. Una petición insólita teniendo en cuenta que todos los diputados son oficialistas, gracias al error cometido por la oposición que retiró sus candidatos alegando falta de garantías.

Para el premio Nobel de la Paz y de nuevo presidente de Costa Rica, Oscar Arias, estos nuevos poderes son la negación de la democracia, haciendo un símil interesante: "hay una diferencia sencilla entre un dictador y un demócrata; si el demócrata no tiene oposición, su deber es crearla, mientras que el sueño del dictador es eliminar toda oposición".

Los planes de Chávez de buscar la reelección indefinida y su cerco a los contrapesos que necesita toda democracia, sobre todo el poder judicial y la prensa, son extremadamente preocupantes. Con la justicia transitó ya el camino que antes que él recorrieron Menem y Fujimori, ampliando los miembros de la Corte Suprema de Justicia con magistrados a su servicio. Además, manejó a su antojo a jueces de niveles inferiores, merced a la discrecionalidad para mantenerlos como provisionales o despedirlos cuando no eran sumisos.

El acoso a la prensa no es menor. Según recoge un informe sobre el 2006 de Human Rights Watch, "una serie de leyes aprobadas desde fines del 2004 han creado onerosas restricciones sobre los medios de comunicación que plantean una seria amenaza a la libertad de expresión". Menciona, en concreto, la Ley de Responsabilidad Social en la Radio y la Televisión, que establece detalladas regulaciones para el contenido de los medios audiovisuales. Los términos más importantes de la ley, sin embargo, están definidos en forma vaga y genérica, invitando a la autoridad a una aplicación políticamente motivada.

El anuncio de la no renovación de la licencia al canal más antiguo de televisión, Radio Caracas Televisión, "por golpista", marca también un nuevo paso, que ha provocado protestas mucho más allá del propio país. Curioso argumento, por cierto (el de golpista) para alguien con el historial de Chávez.

En marzo del 2005 se avanzó un poco más al entrar en vigor las modificaciones al Código Penal que aumentaron las penas para el desacato, la difamación y la calumnia.

"Socialismo o muerte", es la nueva consigna del presidente venezolano. "La Revolución Bolivariana es pacífica pero no desarmada", dijo también Chávez. Ideas que se dan de patadas con un concepto moderno de la democracia. Y que ni siquiera sirven para una revolución en serio, al servicio de las necesidades populares. Luis Miquilena, el que fuera mentor de Chávez y mucho tiempo su ministro del Interior, habla de un gobierno dictatorial y un autoritarismo hipócrita.

El historiador Manuel Caballero me decía en un reciente viaje a Venezuela que el gobierno de Chávez todavía no es una dictadura, aunque tampoco es ya una democracia. Y ¿qué es ese socialismo del siglo XXI que pretende abanderar Chávez? Me parece útil acudir también a Manuel Caballero, un hombre de clara trayectoria en la izquierda, que termina su libro "La pasión de comprender" con esta pregunta sin respuesta: "Con el exterminio de nuestra economía, el despilfarro de nuestros ingresos; con la pobreza creciendo cada día al mismo ritmo que las dádivas que ya no serán posibles porque el dinero ha ido a dar a un tonel sin fondo; con los militares haciendo y deshaciendo, y con la nomenklatura bolivariana engordando sus cuentas numeradas, ¿a cuál modelo de socialismo se parece más el que Chávez propone?".

Vuelve Menem
por Javier Gonzalez Moral
 

Lunes 5 de febrero de 2007
El ex presidente argentino, Carlos Menem, anuncia a los 76 años su vuelta a la política y la intención de postularse nuevamente a la presidencia en las elecciones del próximo mes de octubre. Sin ninguna posibilidad dentro del justicialismo, ha tenido que crear un nuevo partido, Lealtad y Dignidad, para poder presentarse. Esto si no se retira antes, frente a la evidencia de que puede hacer el ridículo. En las últimas elecciones (2003) no quiso ir a la segunda vuelta ya que era evidente que podía sufrir una derrota humillante frente a Kirchner, pese a que él sacó un mejor resultado.

¿Qué impulsa ahora a Menem a volver ? Sólo hay una explicación, su afán desmedido y narcisista de protagonismo. Aunque no se prodiga por la calle para conocer el sentir popular, debe conocer, sin duda, que una reciente encuesta (septiembre de 2006) le otorgaba una imagen negativa del 86,5 % y sólo el 2 % expresó su intención de votarlo.

Estos datos indican que la memoria parece no haber abandonado aún a los argentinos que durante diez años (1989-1999) lo votaron reiteradamente, hasta que el espejismo de la estabilidad y el bienestar se vino abajo de manera dramática.

Que haya creado un partido al margen del peronismo no es extraño. El nunca fue peronista, aunque se crió en las filas del movimiento. Sus acciones de gobierno lo demostraron, aunque pretendiera encubrirlo con el argumento de que Perón hubiera hecho lo mismo. Es posible, Perón nunca fue tampoco un dechado de coherencia. Pero Menem se encargó, desde el primer momento, de dejar claro que lo suyo era otra cosa. O incluso la contraria. Su abrazo con el almirante Rojas y su alianza de facto con la familia Alsogaray, los más conspicuos representantes del gorilismo, no fueron sino una clara señal. Hacia el stablishment, para que lo admitieran en su club, reconversión ideológica mediante. Y hacia los peronistas de corazón, aquellos que recordaban a Evita, al Perón de su primer gobierno, que vieron abruptamente cómo el neoliberalismo en su versión más salvaje, sin anestesia, se convertía en la nueva política de ese presidente que había prometido revolución productiva y salariazo.

Para ello tuvo su propio Martínez de Hoz. Tuvo el honor de haber recuperado para la política al ilustre funcionario de la dictadura Domingo Felipe Cavallo. El mismo que estatizó la deuda privada en los estertores del gobierno militar. El mismo que en las postrimerías del gobierno de Alfonsín salió a pedir a los organismos internacionales de crédito que no auxiliasen a Argentina, provocando el desastroso colapso del primer gobierno de la democracia recuperada. El mismo que seguía cobrando un sueldo de la Fundación Mediterránea porque su sueldo de ministro no le permitía mantener su nivel de vida. El mismo que ató la moneda nacional al dólar. Y el mismo que se reenganchó con De la Rúa para acabar como todo el mundo sabe.

Y todo esto en medio de una corrupción generalizada, grosera y exhibida a todo color en las páginas de las revistas. Claro que la impunidad estaba asegurada desde el momento en que logró el propósito de copar la Corte Suprema de Justicia mediante el aumento del número de sus miembros. Julio Nazareno, jefe de policía en La Rioja durante la dictadura de Onganía y más tarde socio en el estudio jurídico del hermanísimo Eduardo Menem, será el presidente de esta Corte que asegurará al presidente que la justicia no sería un obstáculo a sus ambiciones de todo tipo.

El gobierno de Carlos Menem fue en un tiempo mimado en los ambientes internacionales, gracias sobre todo a las ventajosas condiciones que encontraron a la hora de hacerse con los saldos de las privatizaciones. Y también a sus condiciones de buen alumno frente a las exigencias de los acreedores. Pero parece que este nuevo intento de volver no constituye más que un patético esfuerzo por ganar un espacio que ya había perdido. En su exilio, Perón podía sentir el anhelo de las masas por su vuelta (Perón Vuelve, se pintaba clandestinamente en las paredes de Buenos Aires), pero a Carlos Menem nadie lo espera. Esa pesadilla ya se vivió.

[La Semana] [Editorial] [Actualidades] [Entrevistas] [Cultura] [Lectores] [Portales] [Autores] [Armando] [Hector] [Guido] [Roberto] [Javier] [Jorge Castillo] [Ronald] [Juan] [Edwin] [estadisticas]

News Portal Lateinamerika  
 Die Woche Online
Magazine in spanische Sprache
aus Berlin-Deutschland

logo-nueva-web0502

mapa-latino00002

logo weltexpress 00
brasil
carnaval  oruro  2010
logofundacion030204
logo ibero
logo dresden
logo3
15000
Grupo_Monte_Selva
Gamesload Multibrowsergame Kampagne

 

Zeitschriften von Hubert Burda Media - Bunte + Co.

 

Lastminute-Express.de

 

klarmobil.de

 

 

Ein Angebot der LBB

 

 

 

Lastminute.de

 

 

Tarifcheck24.de - Versicherungen - Leadprogramm

 

Singapore Airlines - A great way to fly