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La Columna
 de
Armando Vidal
Armando 03

**Armando Vidal es periodista y lleva más de 40 años al servicio del diario Clarín de Buenos Aires, Argentina. Fue editor y en dictadura siguió la información inernacional. Es el decano de los cronistas parlamentarios. Escribió "El Congreso en la trampa" (Planeta,1995) entre otros trabajos.

TUCÍDIDES VIENE EN NUESTRA AYUDA

Lunes, 16 de Agosto de 2010 22:10 |

Por Armando Vidal

"La pérdida de libros en todo el mundo es grande pero en la Argentina es patética", lamentó Joaquín E. Meabe, un historiador correntino surgido del siglo de Pericles en Grecia, según se desprende de lo que dice de él con cálida admiración su colega y amigo porteño Eduardo R. Saguier, otro investigador de la escuela de Tucídides.

Meabe, un helenista con amplio dominio del griego y Saguier, batallador de justas causas, junto con dos colegas y también profesores, Arnaldo Cunietti Ferrando y Mario Tesler- presentaron en público la primera reunión de trabajo del recién fundado Círculo de Estudios Tucididianos.

Fue en el Museo Roca, en la noche del 11 de agosto, sin que ni el frío ni una llovizna brumosa que en el juego de las luces y sombras de la calle Vicente López embellecían los mausoleos de La Recoleta, desanimara a quienes enfrentaron el desafío y fueron a ver de qué se trataba.

Un encuentro entre una nueva mirada sobre nuestra historia que ayuda a comprender viejas desinteligencias de hoy y, como derivación, el desprecio a la estimación documental y a los libros que la transmiten hacia otros tiempos.

Quizás ello podría extenderse a los historiadores.

Esa idea del Círculo promovida por Meabe y Saguier incluyó en su bautismo el abrazo en la memoria con dos maestros a quienes se rindió homenaje: Enrique De Gandía (1892/1959) y Vicente Cutolo (1922/05), ponderados por la rigurosidad de sus trabajos.

Meabe, asumido como gran devoto de Tucídides, a quien considera un modelo para explicar el pasado, anticipó que el portal del CET tendrá cinco mil volúmenes digitalizados PDF, aporte a un cometido inspirado en la necesidad de extraer enseñanzas del pasado. "Enseñanzas para ser mejores", sintetizó.

Saguier se ocupó de explicar la razón del arduo camino. El autor de la valiosa Genealogía de la tragedia argentina (1600-1900) puntualizó que entre las invasiones inglesas (1806/7) y la batalla de Pavón (1861) se halla "el agujero negro de nuestra historia".

Y para reafirmar el concepto agregó que la guerra por la Independencia también fue una guerra civil, donde como capítulo inaugural de la Argentina, Bartolomé Mitre, en el papel de historiador, "canonizó héroes y desplazó réprobos".

Demostrar, esclarecer y desmitificar podrían emplearse para definir la tarea que se emprende.

Un cometido para el cual -y no por casualidad- Saguier mencionó expresamente al historiador uruguayo Guillermo Vázquez Franco, de quien dijeron -lo dijeron esa noche sus colegas- prefiere que lo llamen oriental, como un argentino de aquella orilla, antes y después del nacimiento del Uruguay.

Vázquez Franco pregona, que la historia del Uruguay, su lugar en el mundo, no es otra cosa que la justificación de un Estado que debió seguir siendo parte de la gran nación donde todos eran argentinos, comenzando por Artigas.

Guerras de la Independencia y guerras civiles como factores estas últimas de un significado histórico mayor puesto que los contendientes se enfrentaban en unas y otras.

Un ejemplo es Ayacucho, la última batalla por la emancipación, 1824, que se produce en el Altoperú, tras la cual meses después nace Bolivia.

En ella, los españoles en el ejército realista de 7000 combatientes eran sólo 700, lo cual ilustra lo que explicaba Saguier y antes Meabe (la referencia la hizo otro profesor desde la platea).

Las palabras de Meabe con la evocación de Gandía y su obra tuvieron el mismo sentido que dio motivo a la creación del CET: rescatar el aporte de quien, definió, como "el gran historiador tucididiano" .

Un trabajo, dijo, realizado con erudición, precisión y objetividad.

Destacó un notable rasgo del gran maestro: no haber estudiado en la universidad, ni en la escuela.. "Fue un autodidacta completo", dijo Meabe, quien luego pasó revista a algunos de los aportes.

Por ejemplo, remarcó, el modo en que demostró al estudiar a Mariano Moreno la autenticidad del Plan de Operaciones (descubierto por el mitrista Eduardo Madero en el Archivo de Indias) y desconsiderado premeditadamentepor Mitre, con lo cual demostró el equívoco en que había incurrido su maestro Ricardo Levene al haber afirmado lo contrario.

Dijo que con Gandía toma forma la revisión del relato histórico y ponderó como monumental la investigación sobre el antagonismo transformado en guerra civil que atraviesa las primeras seis décadas del siglo XIX .

Meabe elogió a Gandía porque "hace hablar a los documentos" con su inteligencia para captar a fondo el sentido que tenían, tarea realizada en una línea que nunca tuvo desbordes y fue ajena por completo a todo exceso, subrayó.

Cunietti-Ferrando y Tesler hablaron después sobre ese historiador de contrastante modestia personal y riqueza productiva: Cutolo, el hijo del peluquero italiano de Caballito, el que de niño tenía oídos atentos a los relatos de espera, incluso, dijeron, de algún veterano ex guerrero del Paraguay.

Abogado y doctor en jurisprudencia, que trabajaba en el Instituto de Servicios Sociales Bancarios y era docente en varias universidades, también tuvo, además de Raúl Molina, a Levene como maestro pero admitía una influencia mayor de parte del padre Guillermo Furlong.

Autor del colosal  (1750/1930) de siete tomos, aparecidos entre 1968 y 1985, del .que comprende de 1930 a 1980, publicado un año antes de su muerte y del de más de dos mil páginas en dos volúmenes, Cutolo fue miembro de las Academias de Historia de Bolivia, México y Paraguay, así como de la Academia del Lunfardo.

Publicó numerosos trabajos más, puso el cuerpo a su tarea y confeccionó de puño y letra miles de fichas en sus visitas a los archivos y hasta generó un libro inspirado por su gato llamado .

Tesler informó que en los 20 tomos de Mayo documental, editado por el Senado de la Nación en 1960, donde tuvo una activa participación, ni siquiera aparece su nombre.

No fue lo único que no apareció: también un libro con el índice producto de su esfuerzo.

 " Fue un hombre de perfil bajo, callado y austero" dijo Cunietti. "Un hombre que nunca dejó de trabajar, ni siquiera después de jubilado" añadió Tesler.

Ese hombre, que murió a los 83 años, dejó un legado que, además de propiedades inmobiliarias, tenía libros y un material histórico invalorable, todo lo cual quedó en manos del portero del edificio, que nadie sabe qué hizo con ese tesoro documental.

Que no se enojen los porteros por la referencia porque Maebe aportó en ese tramo final de la reunión que los 12 mil volúmenes de la biblioteca del historiador santafecino José Luis Busaniche fueron tirados como estorbo en tiempos de Onganía por un decano de una universidad del Litoral.

Quizás por esta vía algunos se enteren ahora que esa otra colección había sido comprada por el Congreso de la Nación y donada para ser preservada.

"En 1812 -añadiö-, un obispo de Corrientes quemó la edición de Mariano Moreno del Contrato Social".

Fue allí que, convencido de que entre viejos luchadores no hay desánimo posible, Maebe dijo: "La pérdida de libros en todo el mundo es grande pero en la Argentina es patética".

Historias mal contadas, historias mal interpretadas, libros perdidos para siempre.

Menos mal que ahora, año inaugural del Bicentenario, Tucídides viene en nuestra ayuda.

Actualizado (Lunes, 16 de Agosto de 2010 22:33)

CUANDO CAVALLO DENUNCIABA MAFIAS EN EL PODER

Martes, 06 de Octubre de 2009 08:19

Por  Armando Vidal

Un hecho inesperado, de profunda seriedad y de alta significación política se produjo el 23 de agosto de 1995 en el recinto de la Cámara de Diputados.

Fue cuando el ministro de Economía, Domingo Cavallo, en el marco de una interpelación que promovió él, dijo que había “mafias enquistadas en el poder” y denunció con nombre y apellido, intereses y contactos a Alfredo Yabrán, un empresario no bien conocido hasta ese momento que desde el gobierno radical controlaba los depósitos fiscales de Ezeiza, las rampas de los aeropuertos y los free-shops.

La razón del enojo de Cavallo, según él mismo se ocupó de resaltar, era la privatización del Correo, que en noviembre de 1994 había votado el Senado y que estaba a punto de ser aprobada en la Cámara donde el ministro realizaba la denuncia. La semana anterior, en la sesión del 16, el oficialismo con la colaboración de algunos radicales, había estado a punto de sancionarla.

Para esa privatización del Correo, los senadores justicialistas y radicales –uno de ellos era Fernando de la Rúa- habían aprobado un marco regulatorio que, según Cavallo, “era un traje a medida para Yabrán”.

Se trató de un proyecto del entonces senador justicialista Juan Carlos Romero, luego gobernador de Salta y era la única privatización de la etapa menemista que acompañaron los radicales. Pero no llegaría a concretarse porque Diputados, luego de las denuncias de Cavallo, nunca votó esa ley.

La acción del ministro dio lugar a que un empresario de un correo privado (José Ongaro) denunciara a un diputado (el justicialista Eduardo Varela Cid) de haberle pedido una “coima” para impedir la sanción de la “ley de Yabrán”, lo cual terminó con la expulsión del legislador como miembro del cuerpo.

Cinco días antes de ir al recinto, Cavallo había recibido en su despacho a una delegación de diputados del Frente Grande, encabezados por Carlos Alvarez, a quien le dijo que si no fuera por él –aludía a su lucha contra Yabrán- “la Argentina sería Colombia”.

La denuncia de Cavallo atenuó en esos días el impacto de otro escándalo, de creciente repercusión después, surgido a partir del momento en que la Justicia se hizo eco de las denuncias de un libro ( robada de Santiago Pinetta, Ed. Azur) sobre fuertes pagos de sobreprecios para la informatización del Banco Nación por IBM.

 Historia visual de la Argentina, CD 4,

Actualizado (Martes, 10 de Agosto de 2010 08:50)

PASIONES SIN RAZÓN EN EL FÚTBOL ARGENTINO

Lunes, 09 de Agosto de 2010 00:43

Por Armando Vidal

- Se le salió la cadena a Alfredo … ¿viste lo que hizo?

- ¿Y qué hizo?

- ¿Cómo qué hizo..? ¡ Se volvió loco: fue a apretar a un árbitro al vestuario!.

 - Pasiones de hincha, nada grave…

El diálogo era en el Salón de los Pasos Perdidos entre un periodista y el diputado

Roberto Digón, furioso hincha de Boca. Hablaban de lo que acaba de hacer Alfredo Bravo, furioso hincha de River, cuando al final de un partido contra Gimnasiaen el Monumental salió disparado de la platea hacia el vestuario del referí Humberto Dellacasa para recriminarle por la expulsión de Enzo Francescoli, víctima al parecer del más filoso de los Barros Schelotto.

Fue hace quince años. El fútbol iguala a los políticos.

Y así como en el despuntar del retorno democrático un diputado radical furioso de Chicago quiso suspender por ley el descenso de su equipo, hoy, más de un cuarto de siglo después, Aníbal Fernández, jefe de Gabinete, ha decidido –y naturalmente logró- ser vicepresidente de Quilmes, decano del fútbol argentino.

El bueno de Víctor Hugo Morales dudó de que se pueda estar al mismo tiempo en ambos lados del mostrador por vigencia de la ley de ética y una probable colisión de intereses entre un cargo y el otro.

En su constante campaña contra por el negocio del fútbol que tenía con la televisión por cable, el culto relator oriental amante de la música clásica teme -no lo dijo pero se presume-que el desequilibrio pueda contribuir a desmadrar la situación y la pelota vuelva a quedar en manos de pocos.

Pero Aníbal, más que estar en ambas partes, se paró arriba del mostrador.

Hombre de gran coraje político –mezcla de Carlos Tejedor con Oscar Alende, uno por cada siglo del bicentenario- aspira ser, además, gobernador de la provincia de Buenos Aires.

Si lo consigue, lo que muchos temen pero no descartan como demostró el sueño cumplido de Carlos Menem de ser presidente de la Nación, Aníbal Fernándezse perfilaría, en la visión de algunos, en algo así como un Juan Manuel de Rosas, seguramente un poco más democrático. Tiene la lengua ràpida -muchas veces demasiado- y una decisión en su accionar sin equivalentes en lo que va de la recuperada democracia hasta aquí.

La prueba de sus pasiones se mide en primer lugar con Quilmes, con su pueblo, con su barrio, con su gente y con su club, querido club que dejaron para siempre ingleses elitistas y que se hizo popular en desmedro de Argentino de Quilmes, ,otro producto de la entraña de esa ciudad, al pie de la barranca ribereña, donde está y espera, con su camiseta de colores de la Argentina.

Los hinchas-hinchas son todos iguales y sólo los diferencia esa ligazón con el club que, en el caso de Quilmes, es con la entraña, además del corazón, igual como lo son, por ejemplo, los hinchas de Boca que nacieron, fueron a la escuela, a la iglesia y jugaron en las calles… de La Boca, no de Caballito, que en todo caso les pertenecen a Ferro o debieron pertenecerles a esa gran institución que entró en las sombras hace un cuarto de siglo.

Hinchas-hinchas hay por todas partes y todos sienten lo mismo pero los del club del barrio están entrelazados con sus raíces.

De todos los ejemplos de políticos víctimas de esta debilidad, el caso de Aníbal Fernández, por la alta función que ocupa, es el más destacado.

Dicen que conserva en su despacho una foto de la hinchada de Quilmes en La Bombonera en su retorno a la A en 2004. No es la mejor foto porque el jefe de Télam de entonces no le dio indicaciones precisas al fotógrafo para que la hiciera cuando Quilmes salía al campo de juego. Eran dos bandejas cubiertas de hinchas y de papelitos que taparon a sus ocupantes pero la foto fue tomada unos 45 minutos antes de la salida de los equipos.

Aníbal la tiene desde cuando era el ministro del Interior de Néstor Kirchner y siguió mostrándola como ministro de Justicia y Derechos Humanos de Cristina.

Es que, realmente, como demostró con su temperamento el siempre recordado maestro Bravo, los hinchas-hinchas son capaces de hacer cualquier cosa.

Ahora a Aníbal -y con razón-, le están pegando incluso antes de que entre al área para el gol consagratorio en esta apuesta que hace entre la política y el fútbol.

Fernández, el cervecero, se mueve mucho para eso pero los rivales también juegan y no se la van a perdonar. En nombre de la ley, le van a cepillar antes de que pise la raya. Si hasta como Dellaccha y Silvero lo tiene pisándole los talones al infatigable de Monner Sans, si los hay (aparte de Alberto Dearriba, el presidente de Télam en aquella experiencia y al que hoy tienen castigado impidiéndole escribir).

 y Corré Aníbal, corré que te voltean” grita un fana ciego en el Centenario, el estado que oficialmente lleva el nombre de José Luis Meiszner, otra vez presidente de Quilmes, el de la AFA, su amigo, su , el de los arreglos de Fútbol para Todos, que televisa gratis los partidos, hace publicidad para Cristina y Néstor e impuso como principal figura al menemista del pasado y ex canal 13 Marcelo Araujo.

Una muestra de la gran pasión K por los conversos quienes, como en el fútbol, también cambian de equpo.

Lo que está en dudas es si el poder de Aníbal alcanzará para que la hinchada de Quilmes no cuelgue sus banderas como telones de los alambrados lo que impide ver el partido a socios y al público que pagó la entrada.

Un absurdo de todas las canchas, parte del gran absurdo de la polìtica y el fútbol.

Actualizado (Jueves, 12 de Agosto de 2010 19:23)

 POR MI CULPA, POR MI SANTÍSIMA CULPA ...

Jueves, 22 de Julio de 2010 08:35

Por  Armando Vidal

Desde los albores de la llamada organización nacional hasta el Bicentenario, o sea desde Julio Argentino Roca hasta Cristina Fernández de Kirchner, la Iglesia y los gobiernos democráticos ha tenido una relación recargada de conflictos.

Obligado a reglar la vida según criterios políticos, el Parlamento –cuya cimiente remota fueron los burgos que rodeaban a los castillos en la Europa medieval- ha oficiado de contendor predilecto del poder eclesial en la tierra. Es lo visto en estos

días en torno del proyecto que iguala sin distinción de sexos a una pareja matrimonial.

Pero también se vio en el siglo XIX. Hoy pueden impresionar enojos y reacciones – incluyendo los de la Casa Rosada-, pero puesto el malestar en un marco histórico, lejos se halla el presente de otras disputas del poder a las que la conducción de la Iglesia se concedió derecho.

Son conflictos de naturaleza política como cada vez que la Iglesia enfrentó decisiones provenientes de la estructura del poder emanado de la Constitución al considerarse intérprete de la cultura nacional sobre la que se sostiene la democracia a la cual cuestiona y por la cual nunca ha luchado.

Hubo otros peores como el que la Iglesia protagonizó activamente contra el segundo gobierno de Perón, capítulo sangriento y demencial donde los atentados terroristas primero en un acto en Plaza de Mayo -15 de abril de 1953- y las bombas directamente contra la gente después -16 de junio de 1955- fueron acompañados como reacción turbulenta por la quema de sedes partidarias y de iglesias, entre otros blancos de la furia.

En el medio de ambos hechos, se registró la batería de decisiones descargadas por Perón y el Congreso como la anulación de la Dirección General y de la Inspección General de Enseñanza Religiosa (2/12/54), ley de divorcio absoluto (14/12/54), ley de profilaxis (habilitación de los prostíbulos, 30/12/54), supresión de las festividades religiosas (20/3/55), modificación al reglamento de Diputados para que la fórmula de juramento sea exclusivamente por la Constitución (6/5/55); supresión de la enseñanza religiosa y derogación de la exención de impuestos para templos, colegios, bienes y actos (13/5/55), y ley de separación de la Iglesia y el Estado (19/5/55).

Luego llegó la procesión de Corpus Christi por la Av. de Mayo hasta el Congreso, con la participación de todo el espectro opositor, incluyendo a los comunistas de la época, acto coronado con la aparición cinco días después en una mañana de brumas de los aviones de la marina con su carga presta para matar a Perón y a cualquiera.

Mataron cientos de inocentes, quizás miles.

La ley de divorcio duró poco tras el golpe definitivo del 16 de septiembre de 1955 cuando todo pasó a gobernarse por decreto con una dura represión contra el peronismo que no fue motivo de contrición alguna para la Iglesia y menos aún cuando la autollamada Revolución Libertadora impuso por el mismo instrumento la enseñanza privada en los niveles superiores, lo cual amparaba y promovía a los institutos religiosos.

La resistencia se generaría en 1958 cuando el gobierno de Arturo Frondizi, elegido en función de un pacto con Perón en el exilio, consagró por ley esa concesión con la Iglesia como aliada. Fue la primera gran satisfacción lograda por el clero de parte de un político de extracción radical.

Distinto había sido cuando ideas positivistas –la ciencia como avanzada social- fueron las que plasmaron la ley 1420 que determina que el Estado es el responsable de la educación y a la cual consagra como gratuita, común, mixta, laica y obligatoria.

Fue en 1884 y no sin choques con la Iglesia que llevaron al presidente Roca (1880/1886) a echar al nuncio apostólico y a romper relaciones con el Vaticano. Luego del la ley de matrimonio civil 2393 de 1888, en la presidencia de Miguel Juárez Celman (1886/90, cuñado de aquél), el propio Roca en su segunda presidencia (1898/1902) retrocedió en impulsar un proyecto sobre divorcio con el que estaba de acuerdo para optar en cambio por restablecer relaciones con la Santa Sede.

La presión en defensa de los derechos de participación, incluyendo varias revoluciones, logró transferir el poder con la ley del voto universal, secreto y obligatorio del conservador Roque Sáenz Peña a manos del radicalismo, capítulo cerrado con el golpe militar del 6 de septiembre que puso fin al segundo gobierno de Hipólito Yrigoyen y volvió a unir la cruz con la espada. La experiencia peronista de buen comienzo (1946) y mal final con la Iglesia (1955) no se repitió en la fugaz tercera presidencia de Perón.

En 1976, con el golpe contra Isabel Perón, la Iglesia en sus vertientes más reaccionarias convalidó a la dictadura como si nada estuviera sucediendo en la tierra de sus sermones. Sólo volvió con sus duras cargas con el gobierno de Raúl Alfonsín (1983/1989) a quien fustigó desde mucho antes de que propiciara en 1986 la ley de divorcio, finalmente aprobada.

Fue la Cámara de Diputados –presidida por el radical Juan Carlos Pugliese- la primera en juzgar y condenar en función de sus propias atribuciones a Christian von Wernick cuando era capellán de la policía bonaerense- por sus agravios contra el cuerpo. Actualmente purga cadena perpetua por sus delitos de lesa humanidad.

En contraste, con su silencio en los días de la muerte, la Iglesia ya había dicho todo.

 Cruces con la cruz/ La historia argentina es un catálogo de enfrentamientos entre la Iglesia y el Estado

  14/7/10

Actualizado (Sábado, 07 de Agosto de 2010 10:57)

OTRA VEZ LA IMPRENTA PIERDE A LOS MEJORES

Martes, 22 de Junio de 2010 19:34

Por Armando Vidal

Algo está pasando en la Imprenta del Congreso de la Nación, algo que viene pasando desde hace tiempo y que se refleja ahora con la no publicación en tiempo y forma de los dictámenes de comisión, imprescindibles para llevar los temas al recinto, en este caso de Diputados. 

La Imprenta, creada por ley, que cuenta con presupuesto propio y sobre la cual cada dos años las Cámaras alternan su conducción -en el presente depende del Senado- vio afectado su servicio por los cambios que se han producido en la órbita de Diputados, al parecer promovidos con el apoyo del gremio y que han afectado a su personal técnico. Un personal formado en las tradicionales prácticas del oficio gráfico

y a la vez en avanzadas técnicas de programas cibernéticos, trabajadores de todo horario que venían bregando contra incomprensiones de jefes políticosy adversidades aún mayores para actualizar, modernizar y dinamizar la tarea.

Lo hicieron hasta el punto de poder atender otros cometidos requeridos por instituciones y dependencias externas. Venían, por ejemplo, poniendo al día los diarios de sesiones que tienen varios años de atraso.

La Imprenta fue –y probablemente vuelva a ser- un ámbito sobre el cual los poderes transitorios de los políticos de turno de ambas Cámaras la cargaron con gente ajena a la especialidad. En algún momento, por ejemplo, convivieron barras de fútbol de distintos clubes que sólo llegaban al Congreso los días 29 de cada mes. Ahora ya no sería necesario que se molesten: les depositarían el sueldo.

Por alguna razón que se percibe pero que no se señala explícitamente, un sector del gremialismo parlamentario salió a recordar hace unos días los diez años del frustrado intento del cierre de la Imprenta del Congreso de la Nación.

Lo hizo con afiches callejeros y un pronunciamiento de un sector afín al ex secretario general de la Asociación del Personal Legislativo, Ricardo Sablich, conductor de aquellas luchas que impidieron la aplicación de un decreto de necesidad y urgencia del entonces presidente Fernando de la Rúa, impulsado por su ministro de Economía José Luis Machinea con el apoyo de quien entonces era titular de la Cámara de Diputados, Rafael Pascual.

Fueron jornadas de plena movilización de los trabajadores legislativos, que también contaron con la participación activa del secretario actual de la APL, Norberto Di Próspero, en tiempos en que era el adjunto de Sablich, relación gremial y una amistad personal que el tiempo pondría fin por razones de las que ambos no suelen hablar.

¿Por qué quisieron cerrar la Imprenta, por medio de un DNU? ¿Por qué querían hacerlo cuando acentuaba su recuperación tras años de haber sido usada como depósito de ñoquis?

Porque querían darle el negocio a las grandes empresas privadas.

Antes que los radicales delarruístas, lo habían intentado los peronistas menemistas.

Aquella APL, con Sablich a la cabeza y con Di Próspero al lado, había logrado, en acuerdos con ambas Cámaras – Diputados, presidida por Alberto Pierri y el Senado, por Eduardo Menem- la sanción de la emblemática ley 24.600, que consagró el estatuto del personal legislativo, cuya razón y sentido fue garantizar la estabilidad y carrera de sus empleados.

Pretendió ser una barrera contra el acomodo y los favoritismo de quienes son autoridades pasajeras de los cuerpos por provenir de mandatos electivos con plazo fijo, más allá de que puedan ser extensos como lo fue, por ejemplo, el de Pierri que se extendió a lo largo de la gestión de Carlos Menem: diez años y seis meses.

 gCongreso unido jamás será vencido…", decía la consigna de hace diez años, en la evocación de esas asambleas multitudinarias de varios días de lucha contra el intento de cerrar la Imprenta.

La primera diferencia con la actualidad compromete al mismo gremio de la APL y a la violación del estatuto del empleado parlamentario.

Podrían los abusos de hoy pavimentar mañana la llegada del tercer intento privatizador, posibilidad para nada descartable según los vientos políticos que soplan por lo menos en el Congreso.

Dicen que hay listas con el personal ingresado en violación al estatuto y que ocupa, para colmo, altas categorías sin capacidad siquiera para ello. ¿Se atreverían los máximos jefes de las Cámaras, Eduardo Fellner, en Diputados y Julio Cleto Cobos, en el Senado, salir al cruce de estas versiones?

Difícil.

Loque seguiría a esas maniobras y a ese silencio de las autoridades será seguramente la campaña de algunos medios contra la Imprenta.

¿Y el gremio? ¿Acaso el gremio que conduce Di Próspero y que recientemente reparó la memoria de una empleada fiel juzgada por lo contrario en dictadura en la Bibloteca del Congreso no va a reaccionar en el caso de las arbitrariedades de la Imprenta de hoy?

También difícil si se tiene en cuenta que el secretario adjunto Gustavo Antelo pertenece a la propia Imprenta.

Pero no imposible.

Actualizado (Sábado, 07 de Agosto de 2010 11:00)

PEPE MUJICA, LEÓN HERBÍVORO COMO PERÓN

Martes, 11 de Mayo de 2010 17:55

Por Armando Vidal

Pepe Mujica es un hombre a quien uno puede tenderle un brazo sobre el hombro y decirle “véngase don Pepe un poco para esta orilla, sea el Enzo en la política de este lado, ayude a los argentinos a abuenarnos un poco” y él responder “gracias compañero pero bastante tengo con mi paísito”.

Nunca nadie igual podrá surgir desde donde él provino con sueños y luchas hasta llegar casi sin querer al máximo sitial de la nación que ve y siente formando parte de la gran nación sudamericana. Lo dijo aquella noche en el salón Azul del Congreso –fue hace más de dos años- a la audiencia que esperaba su palabra. Fue en una visita organizada por orientales en esos primeros pasos de su carrera a la presidencia.

Lo dijo a su estilo: Uruguay "bien podía ser un mostrador" en alusión a una existencia al estilo de los paraísos fiscales. “ Pero eso –enfatizó- sería una traición a los Libertadores”.

Palabras de Pepe, casi quince años preso por pensar y actuar en esa misma dirección.

Julio María Sanguinetti, dos veces presidente del país hermano, a diferencia de Pepe, proviene de una historia más lejana, de un partido, el Colorado, de simiente pro lusitana, pro británica y, después, pro norteamericana, histórico primo hermano del mitrismo en la Argentina.

Entre Pepe y Sanguinetti existen las mismas diferencias que entre Raúl Sendic, numen de los tupamaros y Juan María Bordaberry, el presidente colorado del Uruguay que devino en dictador en junio de 1973, no por casualidad una semana después del retorno definitivo de Juan Domingo Perón a la Argentina.

De nuevo, la historia tomaba de la mano a las dos orillas como había pasado con Juan Manuel de Rosas y con Perón en sus dos presidencias previas, que transformaron al Uruguay en los cuarteles golpistas unitarios y, un siglo después, en el de los  y criminales marinos de los bombardeos del ´55.

Sanguinetti tuvo con Carlos Menem la perfecta relación de quienes carecen de cargos de conciencia por lo que uno pudo pedirle al otro los indultos para los asesinos de Zelmar Michelini y de Héctor Gutiérrez Ruiz, dos políticos asilados en la Argentina, donde fueron secuestrados, torturados y ultimados en mayo de 1976 por un comando de policias y militares uruguayos con complicidades locales.

Zelmar, senador del Frente Amplio, ex Colorado (lista 15) y estrecho amigo en la juventud de Sanguinetti ("mi hermano", diría éste). Gutiérrez, blanco, presidente de la Cámara de Diputados, obligados ambos a huir del Uruguay en ese fatídico ´73 como también lo fue para Chile. No en vano, tampoco, pasó lo de Ezeiza.

Sanguinetti, en 1989, quería complacer la presión militar interna, siguiendo la sumisión a los cuarteles de Bordaberry. Y el otro, el riojano, corresponderle el favor recibido ya que antes de asumir él la presidencia, el 8 de julio, le había pedido a Sanguinetti que hiciera la vista gorda con un par de importantes montoneros escondidos en el Uruguay y buscados por Interpol, que luego también integrarían la larga lista de procesados indultados. Colaboraciones económicas en su campaña electoral que también había que corresponder.

En cambio, a Mujica y a Sangunetti nada los une, ni siquiera el enojo del pueblo de Gualeguaychú, cuya cruzada, con todos los trastornos y daños que ocasiona, se halla dentro de la estirpe sin orillas ni ríos divisorios, del mismo pueblo por el que peleó Artigas y no en vano traicionado por Fructuoso Rivera, el padre de los Colorados.

Fueron los Colorados los que instalaron Botnia, los que ignoraron el tratado del río Uruguay de 1975, los que negaron con ello el tratado del Río de La Plata, el tratado que sirvió de molde de aquél y con el que Perón, en 1973, en su tercera presidencia, aceptó delimitación de las aguas que proponía Montevideo a cambio de poner en su texto la responsabilidad compartida que asumían ambos países sobre el cuidado de sus aguas.

Perón llegaba a la presidencia desde su largo destierro en Europa, al año siguiente de la primera cumbre ecológica realizada en Estcolomo y en la influyó con su mensaje previo "A los pueblos", tal como sostiene el ex diputado peronista Héctor Dalmau, un especialista ambiental.

Perón no quería problemas con Uruguay porque ya los había tenido durante la primera y segunda presidencia con Luis Battle Berres, un colorado de la gran legión de colorados que dirigieron al país hermano desde el siglo XIX, un republicano al estilo yanqui, padre de Jorge Battle, el mismo que en 2002 calificó a los argentinos de “una manga de ladrones del primero al último” mientras autorizaba la construcción de Botnia y violaba con premeditación el tratado.

Colorados traidores a Artigas, colorados golpistas, colorados que traicionaron a Zelmar y al Toba y ampararon a sus asesinos, colorados de leyes del olvido, colorados de Washington, colorados de negocios que dividen pueblos, perversos colorados que ahora harán lo imposible para frustrar los sueños de Pepe, querido y querible "león herbívoro" como Perón.

Actualizado (Sábado, 07 de Agosto de 2010 11:02)

WIKI PARLAMENTARIA, TAREA DE PERIODISTAS
Martes, 16 de Febrero de 2010 06:28

Por Armando Vidal

Es probable que los nuevos periodistas parlamentarios sientan no poder ocuparse como quisieran del pasado debido a la presión que demanda seguir la información del día. Al menos, fue lo que a mí me pasó motivo por el cual desde mis primeros pasos debí caminar con diarios y libros bajo el brazo. El deseo es que acudan aquí, a, para lograr alguna referencia incluso documentada. Ojalá la encuentren pero si no fuera posible, el colega podrá contar con mi propia colaboración para conseguirlo, siempre que lo permita la hora. La retribución no será otra que poder publicar aquí el artículo, con los créditos obvios, una vez que haya aparecido en el respectivo medio.

La idea a la cual me entrego es avanzar en conjunto para generar algo así como una wikipedia parlamentaria. Descarto además que cualquier paseo por este sitio inspirará ideas y que con referencias que se podrán extraer de aquí, más los elementos de actualidad pertinentes se podrán producir notas que los medios –en particular agencias y diarios- sabrán apreciar en momentos en que no pasa nada y son muchas las páginas en blanco. Sí, a veces el mundo parece detenerse, como suelen reflejar los matutinos del lunes.

Durante años escribí largas notas esos días en con las que la actividad parlamentaria de la semana entraba al diario aunque no en la sección Opinión donde como en una bella vidriera se publicaban las columnas con el panorama gremial, religioso, empresarial y político (jueves y domingos), incluyendo el internacional de los sábados, o sea todo, menos el Congreso.

Nunca entendí muy bien la razón por la que, después de la dictadura, editores capaces y decididos no invirtieron nada en apoyo de ese débil poder. De haber sido jefe de Redacción –mera especulación discursiva porque jamás lo anhelé- hubiera impuesto la necesidad de publicar de marzo a noviembre por lo menos tres grandes noticias del Congreso por semana. Tomada la decisión, las noticias se encuentran. Esa hubiera sido mi propia agenda.

Tras un camino iniciado en el Congreso en 1973 –sólo en democracia, obviamente- lo que hoy encaro con  sólo es posible gracias a mi desvinculación laboral con , el año pasado. Ello me concedió el enorme placer de trabajar en libertad varios meses en este cometido y contar con el tiempo para profundizar temas que, por lo general, no son de interés de quienes se limitan a envasar y vender noticias.

En esta apertura un tanto experimental de sólo se publica una ínfima parte de mi archivo personal y nada de ello, todavía, está en Internet. El resto sí está en la web; su búsqueda y captación quizás permitan ahorrar esfuerzos a quienes necesitan esos materiales.

También deseo que lo que aquí se ofrece puede ser de utilidad para legisladores, asesores, voceros, productores y trabajadores de prensa. Pensada para periodistas, será una enorme satisfacción que esta página sea consultada y usada por hurgadores de toda especie y por los estudiantes en particular.

Cuando hablo de estudiantes me veo a mi mismo frente al Palacio Legislativo en las inolvidables movilizaciones de laicos y libres, de 1958, o tiempo después en la Biblioteca pública del Congreso. También ellos podrán contar conmigo en todo lo que se refiera al Congreso de la Nación.

A todos, y en especial a mis compañeros, les pido que me hagan llegar sus opiniones y sugerencias. Y que no dejen, por amor a la verdad, de corregir mis errores. A los legisladores, funcionarios, políticos y a todo aquel que quiera hacer lo propio también se los agradeceré. No tienen más que escribir en el correo destinado a ese efecto. Me ocuparé y dejaremos constancia.

Muchos años en el Congreso de la Nación me permiten decirles a sus buenos funcionarios y empleados que ponen el corazón cada jornada que cuenten con  en las inacabables batallas contra quienes socavan con sus perversiones y deshonran el trabajo.

Pelear para que las bancas sean dignas de nuestro sufrido pueblo es el modo de allanar el camino de una democracia más solidaria, más comprometida, más fuerte. Los medios, los grandes medios, se limitan a las noticias - los escándalos son, obviamente, preferenciales– y nunca, como ya dijimos, a promover la tarea parlamentaria aunque lo merezca. Colaboremos a que cambien en algo su actitud.

Ayudar a los periodistas, estar con ellos, ser parte de una tarea colectiva por la verdad, es la razón sustancial de este compromiso. No hay razón para bajar los brazos porque es allí cuando entran los golpes.

Un modo de pelear por los sueños que, ya se sabe, no tienen edad.

 Texto de febrero de 2010.

Actualizado (Sábado, 07 de Agosto de 2010 11:15)

IMPORTANTE DISTINCIÓN PARA UN COLUMNISTA DE
LA SEMANA ONLINE” DE BERLIN ALEMANIA
Querido Jorge te mando esta nota sobre el premio que recibió hoy Armando Vidal, con la foto de todos los galardonados, ël está parado a la izquierda de la foto que te adjunto o sea a la derecha del que la mira.
Lo premiaron junto a Nelson Castro, Magdalena, Gambine, Santoro, Garaycochea en fin eran 16.

saludos .
Chiquito.

 

 IMPORTANTE DISTINCIÓN PARA UN COLUMNISTA DE
 “LA SEMANA ONLINE” DE BERLIN ALEMANIA

     Al cumplirse el Bicentenario de la aparición del primer periódico en la República Argentina llamado“ La Gaceta de Buenos Aires” creado por Mariano Moreno, Secretario de la Primera Junta de Gobierno, surgida tras el primer grito de libertad el 25 de mayo de 1810; El gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires distinguió con la “Medalla del Bicentenario” a nuestro amigo y columnista de La Semana On Line, Armando Vidal.

  El estar entre los dieciséis mejores periodistas de esta ciudad capital de la república es de una magnitud honorífica inconmensurable y que quizás ni siquiera los mismos distinguidos comprendan su verdadera dimensión, cosa que como testigo presencial de ese acto y dimensionando la calidad y trayectoria de grandes periodistas argentinos, el saber que entre miles de posibles merecedores de ese galardón está nuestro Amigo Armando, nos hace a quienes colaboramos con el esfuerzo del no menos Amigo Jorge Aguirre Medina poseedores de un estado de felicidad posiblemente muy pocas veces vivido.

  Siempre traté de resaltar los valores de los amigos, y mucho más de aquellos que desde esa más que difícil profesión han estado permanentemente del lado de la verdad, sin medir los riesgos ni guardarse nada para si, viviendo con la humilde honestidad tanto en tiempos democráticos donde es muy fácil la critica a los poderes, como durante las duras dictaduras que en nuestro país fueron moneda constante desde 1930 a 1983.  La brillante trayectoria que ha hecho a Armando Vidal merecedor se semejante galardón, que ya tiene más de cuatro décadas de batallar como lo hacen los que como dijera Almafuerte, “ Con el tesón del clavo enmohecido que ya viejo y ruin vuelve a ser clavo, no se amilanó cuando debió cubrir la masacre de jóvenes en Trelew, donde el automóvil en que viajaban recibiera disparos de las fuerzas dictatoriales, ni cuando en democracia supo desbaratar un ardid gubernamental que había sentado en las sagradas bancas de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación , a personas que no investían ese honorable cargo de Diputados de la Nación. para hacer votar una ley que perjudicaría al país, a los que en la historia del parlamento del país de los argentinos se denomina a partir de ese hecho “ EL DIPU –TRUCHO “.

En fin podría quedarme sin posibilidades de seguir adjetivando favorablemente a este periodista de ley, que mansamente gastó durante 42 años los pisos de pasillos, marmoladas escaleras y suntuosos despachos de senadores, diputados y funcionarios en busca de la verdad, para transformarla en noticia.   Hoy ese cansino y veraz transeúnte de la historia periodística del último medio siglo de la República Argentina , ha recibido una enésima parte del reconocimiento que le corresponde, por ser de los que ya casi no hay, es decir una personalidad señera dentro de una profesión que para su desgracia está siendo superada por los intereses puntuales, mezquinos y perentorios de las empresas multimediales surgidas desde la implantación de esas cosas raras que concentran las economías de mercado apuntando quizás hacia otros horizontes. 16 periodistas galardonados por un premio que tardó 200 años en ser entregado, y entre ellos Armando Vidal columnista de “ “LA SEMANA ONLINE” de Berlin Alemania.

Vaya si tenemos para alegrarnos Amigo Jorge.

Héctor H. Dalmau
Ciudad Autónoma de Buenos Aires
República Argentina.
hectordalmau@hotmail.com

UN GOLPE INESPERADO

Sábado, 06 de Marzo de 2010 Escrito por Administrator |

En lugar de lograr la ley que la misma oposición estaba dispuesta a aprobar porque así lo había hecho con la reapertura del canje en noviembre último, la jefa de Estado ante la propia Asamblea Legislativa en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso anunció el 1º de marzo que acababa dictar dos decretos para pagos de la deuda externa. Un golpe inesperado, más apropiado de autoritarios como Alberto Fujimori en los comienzos de los noventa en Perú, que luego del cuarto de siglo de democracia en la Argentina. Se nota el pesar y desilusión del autor por esa obstinación monarcal en el año que comienza el Bicentenario.

Por Armando Vidal

El Congreso puede quedar a las puertas de una nueva clausura, una clausura de hecho al quedar atrapado en un conflicto de poderes que paralice su actividad. Surge ello de la evaluación, en primer lugar, del golpe menos pensado consumado el 1º de marzo y también de antecedentes históricos.

Ese golpe inesperado ante una Asamblea Legislativa provino de la jefa de Estado; lo amparó la necesidad de pagos de deuda externa y justificó –o al menos se pretende– el hecho de que el Congreso se halle ahora en manos de la oposición, o casi. Los antecedentes, en cambio, son señales que llegan desde hace un siglo.

Las responsabilidades comienzan por la jefa de Estado, pero comprenden también al Parlamento y a la Justicia, el comando pleno de la República.

De improvisada palabra donde Perón siempre leyó, Cristina Kirchner dejó pasar ese lunes la última oportunidad de entrar de buen modo a la segunda parte de su gestión y al Bicentenario como capítulo emblemático.

En vez de parecerse a Roque Sáenz Peña, a quien en 1910 el Congreso le dio la ley con la que el valiente conservador abrió el camino del pueblo a las urnas, optó más bien por su antecesor José Figueroa Alcorta que, dos años antes, había cerrado el Congreso con la Policía de Ramón J. Falcón por una disputa de poder.

Lamentable equívoco de quien no supera su obsesión por los espejos de los medios –siempre interesados e imperfectos–, ni tampoco valora como corresponde el ámbito de la Asamblea Legislativa, que con su arte de la improvisación igualó con una tribuna de cualquier otro lugar. Ni Néstor Kirchner se atrevió a tanto.

Todo consumado para preocupación de muchos ciudadanos que no despellejan su gobierno y temen por el futuro al que ella sí debió referirse y no lo hizo. De eso se trataba, no de meros comentarios de prensa. Hubiera sido beneficioso para todos que la Presidenta requiriera la necesidad de contar con la ley, en lugar de como hizo, incluso antes, de nuevos decretos que semejan los instrumentos del rey (en este caso, de la reina) en tiempos de la monarquía inglesa previa al poder parlamentario.

Un proyecto de ley del Poder Ejecutivo, con la clara identificación en sus anexos de los acreedores, enunciado por ella allí mismo, hubiera comenzado a quebrar un heterogéneo frente opositor. Son demasiados los allí mezclados en un conglomerado sin destino, debido al modo en que el estilo K interpreta las formas de gobierno, que tanta importancia tienen, según exhibe el primer artículo de la Constitución.

Era la hora justa para cambiar. El proyecto iba a contar con los bloques –probablemente con todos–, que acompañaron al Gobierno en la reapertura del canje, tal como se demostró en la sesión del 4 de noviembre último. La Presidente no podía ignorar que sobre 200 votos en Diputados, 167 lo habían hecho por el sí. Se opusieron los socialistas, Claudio Lozano y el sector de Eduardo Macaluse, pero radicales, macristas, duhaldistas y cívicos –lo que hoy conforma el peso de la oposición– lo hicieron a favor.

No hay diferencias que separen al PEN de los sectores representados en el Congreso que quieren pagar a quien sea y a toda costa, posición que se mantuvo inalterable desde el debate por la deuda externa en 1986 en la Cámara de Diputados, en tiempos del gobierno de Raúl Alfonsín. Además, ella nunca promovió ni como diputada (1997/1991) ni como senadora después, en especial a partir de 2003, la ley reclamada por la Justicia al Congreso en 2000 para poder castigar en el futuro a quienes, como Alfredo Martínez de Hoz, fueron sobreseídos en la causa Olmos por falta de esa figura penal.

El Congreso, carente de liderazgos consolidados, con excepción, quizás, de Elisa Carrió, la anti K de la primera hora, probablemente preserve la calma que el Poder Ejecutivo no tiene. Sería un error incurrir en lo contrario porque, en tal caso, darían justificación de existencia a las fuerzas oficialistas en las Cámaras que, una vez más, han quedado desairadas por la Casa Rosada.

En ellas, está Néstor, el diputado callado, casi un símbolo de lo que se avecina.

OBEDIENCIA CIEGA EN LA ARGENTINA
Armando Vidal

No pasa sólo en la Argentina pero es en la Argentina donde la obediencia ciega entre los políticos se expresa con mayor grosería. Es una regla. Cualquiera sean los niveles  -y cuanto más altos, con mayor razón- , el de abajo acata al de arriba.

  “Robo para la corona”  dijo una vez José Luis Manzano, presidente entonces de la bancada peronista, un joven brillante que llegó a la Cámara de Diputados sin historia y se fue de ella con su propia historia. Sinceró al pasar -.y sin medir las consecuencias- la razón por la cual en la etapa inaugural de la aprobación de las privatizaciones de las empresas del Estados levantaban la mano los legisladores peronistas. Eran hombres que habían enfrentado al gobernador riojano Carlos Menem en la interna contra el gobernador bonarense Antonio Cafiero (9/7/88) por la candidatura del peronismo en las elecciones presidenciales del año siguiente .Y que se alinearon con él una vez que fue presidente de la Nación (8/789).

  Menem llegó al gobierno tras el fracaso del presidente radical Raúl Alfonsín. Primero porque venció en las elecciones del 14/5/89 al candidato radical Eduardo Angeloz. Y luego porque por súbitos hechos de rebelión popular a fin de ese mismo mes (sugestivos asaltos a supermercados), obligaron a que exactamente cuarenta días le entregase el gobierno a Menem que debió haber asumido el 10 de diciembre.

             El radicalismo había sido derrotado en las urnas y humillado con su retirada, motivo por el cual no pudo oponer resistencia sólida en el Congreso. Aquellas arengas cargadas de esperanza y voluntarismo de Alfonsín en la campaña en la que venciera por primera vez al peronismo, en las elecciones del 30/10/83, revirtieron  con la dimensión de su fracaso en mero pragmatismo menemista, que por voto popular duró diez años en el poder. Diez años.

               En el 2001 se derrumbó el sistema corroído por la corrupción.

               Cayó sobre los actores. Cayó sobre los radicales renovadores de Alfonsín, de comienzos del retorno democrático. Cayó sobre la versión liberal conservadora expresada por el menemismo. Y cayó también  -fue la frutilla de las frustraciones- sobre el gobierno del radical Fernando de la Rúa (surgido en 1999 de una alianza entre radicales y un partido emergente producto del carisma de Chacho Alvarez, un peronista antimenemista que quiso crear una alternativa contra la bipolaridad peronista-radical y terminó haciendo lo contrario).

                 Todo se precipitó con las revueltas populares del 19 y 20 de diciembre del 2001. Al borde del incendio general, comenzó una transición cuya médula fue la gestión del peronista Eduardo Duhalde, que terminó siendo presidente, no por mandato de las urnas ya que Menem lo había boicoteado para favorecer al endeble De la Rúa.

                 La gran medida de la gestión de Duhalde fue pesificar la economía con lo cual se licuaron pasivos y se salvaron grandes empresas. Pero en medio de un clima de agitación en el que la policía bonaerense asesinó el 26 de junio del 2002 a dos jóvenes exponentes de la militancia social (Dario Santillán y Máximiliano Kosteki), hijos del país marginal donde se hallan contenidos los cimientos de la nueva nación de los argentinos, Duhalde  poco menos que huyó de la Casa Rosada.

                   Anticipó elecciones y luego de las negativas de José Manuel de la Sota, gobernador de Córdoba y Carlos Reutemann, ex gobernador de santa Fe, halló por descarte al único dispuesto a ser candidato a presidente con su aval . Fue el gobernador de Santa Cruz, Néstor Kirchner, quien asumió revoleando insólitamente el bastón de mando el 25 de mayo de 2003 y que deberá gobernar hasta el 10 de diciembre próximo.

                   Dada la deserción de Carlos Menem a ir a una segunda vuelta, Kirchner  terminó llegando al gobierno con porcentaje de votos inferior al que tuvo el radical Arturo Illia, que fue del 25 por ciento en las elecciones de 1963 (el peronismo estaba proscripto).Pero halló la ratificación de su liderazgo con el triunfó en las parlamentarias de hace dos años. En la actualidad, las estimaciones de opinión colocan todavía el nivel de votos a su favor por encima –y con holgura- de la mitad del electorado para la contienda presidencial del 28 de octubre. Hasta ahora no parecen influir los resultados de la ciudad autónoma de Buenos Aires que suben al escenario a Mauricio Macri, un empresario beneficiario de las privatizaciones de la era de Menem y que emergió en la política gracias al Club Boca Juniors –el más popular de la Argentina-, a cuya presidencia llegó llevado de la mano por un dirigente hoy kirchnerista (Roberto Digón). Previsiones corrimientos de peronistas en apoyo de Macri podrían varias en algo el panorama futuro..

                   ¿Pero en qué cambió el sistema desde 1983? En lo que concierne al modo en que obran los políticos, en nada.

                   Fueron ellos, los políticos, quienes terminarían imponiendo a los militares responsables (no los únicos) de la más sangrienta dictadura padecida por la Argentina entre 1976 y 1983, es decir la precisión del concepto sobre la obediencia debida. Repitámoslo: las órdenes tienen un límite ya que si son ilegales no deben ser cumplidas. Un tema que vuelve a ocupar su lugar en estos días debido a la anulación de la ley de “punto final” (1986) y de la modificación a mediados de 1987 de la ley de obediencia debida, ésta arrancada por militaron acuartelados al endeble Alfonsín con la tristemente famosa rebelión de Semana Santa de hace veinte años. Ese cambio significó una amnistía para quienes secuestraron, torturaron y mataron cumpliendo órdenes. Que era lo que siempre quiso Alfonsin: juzgar y condenar exclusivamente a los miembros de las tres primeras juntas militares (la cuarta, la que encabezó Reynaldo Bignone,  fue excluida porque con ella, luego de la derrota en Malvinas, se negoció la entrega del gobierno). Los nueve ex comandantes fueron juzgados y condenados a fines de 1985 y cinco años después indultados por Menem.

                   La obediencia ciega de los militares devino en un número incierto de desaparecidos que se estiman en menos de 10 mil, cifra que varios organismos de derechos humanos triplican.

                   Hoy ya lo saben los militares: obediencia con límites, nunca más obediencia ciega a las órdenes superiores..

                     La corrupción en democracia es equivalente a los crímenes de lesa humanidad en dictadura. Pero los políticos cumplen ciegamente las órdenes superiores. El Poder Ejecutivo ordena, los legisladores acatan; la escala la continúan gobernadores, intendentes, etc.

¿Qué puede cambiar en la Argentina mientras gravite esta falta de conciencia colectiva e individual?

                   Para bien, nada.

 

Willkommen bei “La SemanaOnline”
 Armando Vidal!!

Desde el momento que inicié la edición de este Portal de Noticias, (En agosto el 28 del 2006) jamás imagine contar con tantos y buenos colaboradores, todos ellos, hacen que mi trabajo se vea más que recompensado ya que, la intención era traer un poco de nuestra América Latina a nuestros lectores, ni la menor idea tenia de que este proyecto tenga el eco y la repercusión que tiene hoy día, no leen en mas de 70 países de todo el mundo y las visitas superan ampliamente las 200.000  y este es el mejor pago a mi trabajo, saber que allí afuera en la red, están Uds. y que día a día, semana a semana nos acompañan, es un motivo de aliento y de exigencia a mejorar esta labor.

Guido Calderón,  de Ecuador, Neco López, Julio Moyano, de Argentina, Ronald Telleria, de Bolivia, Héctor Horacio Dalmau, Juan Jorge Teibler, de Argentina, Javier Gonzáles Moral, desde Madrid,  Edwin Pérez Uberhuaga desde Suiza. me concedieron desde el principio con confianza la publicación de sus trabajo y esto fue para mi un compromiso de desarrollar el mismo, con imparcialidad y respeto.

¡Gracias por tamaña deferencia amigos míos!

Hoy la vida me sonrie una ves mas, hoy! doy  la bienvenida a un nuevo colaborador, el  Sr. Armando Vidal (**). Este gran periodista argentino se suma generosamente al equipo de colaboradores de “La Semana Online”, (aquí debo hacer una mención especial de agradecimiento a Héctor Horacio Dalmau, y el sabe muy bien porque, gracias Héctor) Para mi es un motivo de orgullo y de inmenso agradecimiento poder contar con el apoyo del Sr. Armando Vidal.

Querido amigo Armando gracias por tu colaboración. En nombre de todos, te digo

¡Willkommen in Berlín!
¡Willkommen bei
La Semana Online”!

 Estimados  lectores, estamos muy felices de poder ofrecerles desde hoy una nueva columna para leer, les brindamos la primera nota de Don Armando
**Armando Vidal es periodista y lleva más de 40 años al servicio del diario Clarín de Buenos Aires, Argentina. Fue editor y en dictadura siguió la información inernacional. Es el decano de los cronistas parlamentarios. Escribió "El  Congreso en la trampa" (Planeta,1995) entre otros trabajos.
Jorge Aguirre Medina
Editor

 

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